En esa ocasión, Griesa no había tomado una decisión, sino que se había limitado a escuchar los argumentos expuestos por las partes.
En una orden de 26 páginas, Griesa otorgó a los nuevos querellantes, denominados "me too" ("yo también"), el derecho a la cláusula de pari passu, según la cual la Argentina debe pagar a los fondos especulativos cada vez que lo haga a los tenedores de bonos de deuda reestructurada en 2005 y 2010.
Al avalar 49 de las 51 demandas, el país deberá desembolsar casi 8000 millones de dólares, según un documento judicial.