{# #} {# #}
Cuesta imaginarse a una parte del territorio neuquino cubierta por el mar. Pero en una época remota el desierto patagónico estuvo bañado por los océanos Pacífico y Atlántico.
Entre los sedimentos que quedaron de aquellos fenómenos ocurridos hace 130 millones de años se siguen descubrieron vestigios y pistas sobre qué animales los habitaban y cómo era la tierra.
El doctor en Ciencias Geológicas de la UBA e investigador del CONICET, Sergio Lazo, estudia desde hace 20 años aquel fondo marino. Los descubrimientos son sorprendentes.
- ¿Cómo eran los mares en Neuquén?
Durante la era mesozoica los Andes todavía no estaban elevados y una lengua del Océano Pacífico cubría el territorio de Neuquén y el territorio de Mendoza. Eso conformaba un gran engolfamiento marino y a medida que eso se producía, se iban depositando sedimentos marinos en el fondo con restos de la fauna marina que habitaban esos mares. Nosotros estudiamos eso: restos de invertebrados de origen marino.
- ¿El Atlántico también ingresó a la Patagonia?
Sí. Lo hizo en distintos momentos. En principio, en Neuquén hubo mares de origen Pacífico, pero después, hace unos 65 millones de años los procesos geológicos invirtieron la pendiente de la cuenca y hubo un ingreso del Atlántico, cerca del momento de la extinción de los dinosaurios. Después el mar se retiró del territorio de Neuquén.
- Y todos estos fenómenos dejaron una gran riqueza…
El patrimonio fósil de Neuquén es muy diverso y abundante. Cualquiera que ande por la ruta 40, entre Zapala y Barrancas, a la vera del camino va a ir viendo estratos de origen marino que están repletos de fósiles. Esos mares eran mucho más cálidos que en la actualidad del lado de Chile. Eran aguas mucho más cálidas porque en el mesozoico las temperaturas globales eran mayores. No había hielo en los polos.
“Nos sorprendió encontrar huellas de carnívoros que iban caminando por la playa”, dijo Darío Lazo.
- ¿Qué importancia tienen estos estudios que realizan?
Estos registros fósiles tienen bastantes aplicaciones en la determinación de la edad de las rocas y en la determinación del tipo de ambiente. Y esa información es útil –entre otras cosas- para exploración de hidrocarburos. Hay unidades de mucha importancia en la industria, como Vaca Muerta o la Formación Agrio, y los fósiles de invertebrados marinos que portan estas unidades proveen información valiosa para la determinación de la edad y del ambiente.
- ¿Había animales de gran tamaño?
Sí. Tanto en los depósitos terrestres había dinosaurios y en los depósitos marinos había invertebrados de pequeño tamaño, pero también había vertebrados marinos. Tenemos registros de peces como tiburones y restos de reptiles como los plesioaurios, los cocodrilos y tortugas.
- ¿Cuáles son los fósiles marinos que más le llamaron la atención?
Hemos hecho distintos descubrimientos. Básicamente, lo que hacemos nosotros es mapear el fondo marino. Los que estudian dinosaurio se focalizan en extraer los esqueletos más completos que puedan. Nosotros, en realidad, colectamos muy poco material porque estudiamos el fondo mariano a través de un mapa para ver la distribución de los invertebrados y su abundancia. De las cosas más llamativas que hemos encontrado hace poco, fueron registros de unos equinodermos que aparecieron articulados. Los equinodermos son, por ejemplo, las estrellas de mar y los erizos de mar. Encontramos un pariente de las estrellas y de los erizos que se llaman crinoidios. Por primera vez, para el mesozoico de Sudamérica se encontraron crinoidios completos que conformaban un jardín bajo el fondo marino. Eran animales que vivían fijos en el fondo y tenían una especie de tallo o pedúnculo y en la punta se abrían brazos con los cuales se alimentaban. En la actualidad existen. Se los llaman lirios de mar. Ese jardín fosilizado lo encontramos en Covunco, cerca del regimiento. Otro hallazgo importante fueron unas huellas de dinosaurios carnívoros que andaban por la playa. Nosotros siempre trabajamos con secuencias marinas y no esperamos encontrar dinosaurios, pero nos sorprendió encontrar huellas de carnívoros que iban caminando por la playa. Estaban sobre la costa del mar y quedaron impresas cerca de una mina de yeso que está sobre el río Neuquén.
La Cordillera de los Andes tuvo distintos pulsos de levantamiento antes de tener la elevación actual. No fue de una sola vez, sino a través de un proceso largo en el tiempo. “Empezó a levantarse a mediados del Cretácico y eso ya impidió que ingresen aguas del Pacífico, a unos 110 millones de años”, explicó el paleontólogo Darío Lazo. Dijo que los levantamientos más importantes del extenso macizo ocurrieron muy posteriormente, alrededor de 15 millones de años atrás.