Resguardados desde hace 540 millones de años, los restos fósiles de un cerebro de un depredador marino están ayudando a los científicos a entender cómo evolucionó el órgano más complejo de los animales, incluido el humano. La criatura a la que pertenecen los restos es el Kerygmachela, de forma ovalada, con dos apéndices largos en su cabeza y 11 pares de aletas, que usaba para buscar presas. La criatura no es nueva para los científicos, pero es la primera vez que se hallan restos tan antiguos de un cerebro animal.