El aumento de casos de COVID-19 empezó a reflejarse en la cantidad de comercios y oficinas públicas que deben cerrar sus puertas para desinfectar. En la última semana, solo en Neuquén capital y alrededores, hubo cinco clausuras preventivas por trabajadores que presentaron síntomas o dieron positivo en el test. Por protocolo, si se produce un contagio, hay que suspender las actividades un día entero.
El cierre más reciente fue en CALF, el jueves. La cooperativa debió restringir el trabajo en sus oficinas de Neuquén por varios casos positivos de COVID-19 entre el personal. Por seguridad, la atención a los usuarios se redujo al mínimo hasta nuevo aviso.
Un día antes, el miércoles, se conocieron otros dos cierres preventivos. Uno fue en la sucursal del Banco Provincia de Neuquén de Centenario, donde dio positivo un empleado. El edificio de calle Sarmiento quedó sin atención al público durante todo el día para una desinfección a fondo.
La otra clausura por COVID del miércoles se dio en el Concejo Deliberante. Fue por un caso sospechoso que después resultó negativo. De todos modos, la cámara cerró sus puertas por 24 horas y suspendió las reuniones de comisión. Recién a último momento pudo confirmar que seguía en pie la sesión del jueves.
El martes se notificaron los cierres por desinfección del supermercado Coto y el mayorista Yaguar de la capital neuquina. En el híper de la calle Doctor Ramón encontraron tres casos positivos entre el personal, en tanto que en el de Félix San Martín fue un solo empleado.
En menor medida, en las semanas previas, también se sucedieron las clausuras por contagios de COVID. El sector más afectado desde que comenzó la pandemia es el de los súper e hipermercados.
La semana pasada, hubo dos cierres de comercios de grandes superficies. El 19, fue en la sucursal de La Anónima de Plaza Huincul, que primero suspendió la atención por un trabajador que dio positivo y en los días siguientes tuvo que volver a bajar las persianas por nuevos casos. Además, el 22, le tocó a la Cooperativa Obrera de Centenario, que no pudo recibir a sus clientes por el contagio de un cajero.
Pocos días antes, el 14, fue el turno del Jumbo de Neuquén capital, por el test positivo de un repositor. Ese mismo día, la Universidad Nacional del Comahue informó de un trabajador de la sede central contagiado, aunque no afectó la actividad académica porque las clases presenciales están suspendidas.
Desde el 27 de junio está vigente una resolución de la Subsecretaría de Comercio de la ciudad que obliga a todos los comercios y oficinas públicas con casos de COVID-19 a cerrar sus puertas. Deben suspender las actividades por 24 horas, como mínimo, para “una desinfección profunda de las instalaciones”, según se remarca en la norma.
Qué pasa si un empleado tiene síntomas
Según los protocolos sanitarios vigentes en la provincia, si una persona presenta síntomas en su lugar de trabajo, hay que aislarla de inmediato en una sala o sector donde no tenga contacto con nadie y llamar de inmediato al servicio de emergencias.
En el caso de que el test sea positivo, hay que cerrar el edificio por 24 horas como mínimo para una desinfección completa.Si solo se trata de una sospecha y no hay confirmación, la clausura queda a criterio del responsable del local.
Las autoridades de cada empresa o institución deben informar quiénes tuvieron contacto estrecho con el empleado que se contagió, para que esas personas cumplan con una cuarentena preventiva de 14 días. En los casos que corresponda, les harán también un hisopado.