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Luigi Castillo - castillol@lmneuquen.com.ar
A los 47 años, Jorge Rojas atraviesa una etapa de transformación. El ex integrante de Los Nocheros se alejó por dos años de los escenarios y decidió emprender un viaje (arrancó en Uruguay) de forma solitaria por diferentes países, que le sirvió para la creación de Mi cantar: un disco distinto –tomó distancia de la impronta folclórica- donde volcó su experiencia en distintos talleres para incursionar en ritmos latinoamericanos, como la guajira y percusiones bailables.
Previo a la presentación que Rojas hará mañana en el Gimnasio del Parque Central, el cantante contó cómo fue el proceso de creación de esa placa de 10 canciones, que durante un año fue gestando por Bolivia, Colombia Chile y Miami.
Estuviste dos años distanciado de los escenarios, ¿cómo viviste esa etapa y qué despertó el inicio de un viaje en solitario?
La idea fue encontrarme con canciones que fueran renovando mi repertorio. Llegaba el momento de las giras y necesitaba nuevas canciones porque cuando son muchos los temas para cambiar los procesos también se hacen largos. Y era necesario tener que parar y darle espacio a todo el proceso creativo. Fundamentalmente fue tener una mirada y detalles distintos, y para eso emprendí un viaje por toda Latinoamérica. Me llevó un tiempo largo reunirme con estas canciones, de muchas horas de viaje con otros músicos y autores, que incluyó otros paisajes, otras culturas. Todo eso ha sido motivador para terminar las canciones del disco.
Se podría decir que fue un viaje de formación.
Exactamente. La idea fue el aprendizaje. Con ese objetivo salí a participar de talleres rítmicos, de composición y a encontrarme con cosas que me movilizaron para dejar esos detalles plasmados en las canciones. Esporádicamente venía participando en talleres creativos, y son muy positivos. Cuando hay otros músicos creativos que tienen otra forma de componer uno empieza a tener otras concepciones de las canciones. Son muy motivadores e inspiradores los talleres porque hacen conocer otra parte y estructura musicales de cada lugar, que por ahí uno no las tiene en cuenta o las mira por encima y no profundiza en eso. Entendí que mi búsqueda era crecer a partir del viaje.
Previo al viaje, ¿ya contabas con las nuevas letras o se dieron durante la transición?
Fue absolutamente desde cero. La idea era no llevar premoldeado nada. La experiencia, el viaje, lo vivido, fue el motor que generó todo lo nuevo. Estuve en Uruguay, Chile, Colombia, México (entre otros), que fueron dándome detalles para generar todas las canciones. Cada lugar me motivó para una cosa distinta y cada canción guarda un homenaje.
Han pasado 9 meses del lanzamiento de Mi cantar, ¿cómo podrías definir actualmente al disco?
Tiene su recorrido pero recién en marzo comenzamos a hacer algunas presentaciones en unas capitales y estamos en ese afán porque nos queda el Litoral, Mendoza. A medida que uno va tocando las canciones se tiene una percepción de lo que ha pasado con el disco. El nuevo material nos ha renovado las energías, la escena, el audio y un montón de cosas que genera un disco como Mi cantar, que tiene una variedad más amplia de ritmos y otra mirada en las letras, que rompe lo que venía haciendo. Ha sido muy positivo en todos los órdenes y creo que ha cambiado la forma y no la esencia.
¿Qué tiene de particular este trabajo?
Las plataformas digitales te dan una medida de cómo van resultando las canciones. Los chicos que están en esas plataformas te van contando cómo es el proceso: “Olvida que te he amado” (primer tema que se dio a conocer del disco) es uno de los temas más escuchados dentro de mi repertorio por la cantidad de visitas y descargas que tuvo en un corto tiempo. Ha sido un disco con un impacto positivo porque el viaje dejó detalles muy lindos. Tanto la composición como mi canto son mi ADN porque tienen un estilo, una marca, pero el viaje marcó esos detalles distintos en el sonido y el público ha tomado las canciones muy bien.
La placa está compuesta por 10 canciones de tu autoría, ¿cuántas quedaron afuera y qué pasará con esas composiciones?
Quedó casi otro disco completo afuera porque trabajé con 25 canciones antes de entrar al estudio de grabación. Antes de ingresar quedaron seis en proceso de producción pero 18 fueron las que entraron y se grabaron con arreglos para escucharlas todas en un contexto completo. Se balancearon muchas cosas para finalmente hacer la elección, porque poner muchas canciones en un álbum hace que luego comiencen perderse.
¿Ya hay una fecha prevista para lanzar lo que puede ser el nuevo disco?
Ahí ya empezamos a tallar otra cosa (risas). Encaré un disco porque necesitaba renovar mi repertorio, pero ya grabé dos canciones nuevas que van a salir como single antes de fin de año. Ahora la necesidad es ir por cada canción y el plan para lo que resta del año es hacer unos singles con los temas que quedaron. Seguramente las nuevas canciones se van a estrenar en los próximos meses.
“Sin ataduras” es una de las canciones del disco, ¿cuánto tiene que ver tu hija Lucía en ese tema?
Tengo mi sala de ensayo y estudio de grabación cerca de casa y Lucía (5 años) siempre anda dando vueltas en medio de la música y músicos. Un día tuvimos un ensayo sinfónico y en la sala había 50 músicos, cantidad de instrumentos y ella (su hija) estaba fascinada. Luego se fue a casa y comenzó a cantar melodías que tenían sentido. Lo lindo fue que la madre la grabó con el celular y al otro día esa composición resultó la métrica perfecta de una chacarera. Me puse a escribir sobre esa melodía y terminamos grabando “Sin ataduras”. Ella (Sofía) tenía 3 años cuando sucedió todo eso y lo llamativo de todo es que se convirtió en la persona más joven en registrar una canción en la Asociación de Autores.
Si bien sos un artista consagrado, ¿cómo ves el panorama para el resto de tus colegas?
Hay una cuestión de adaptación a las nuevas formas de comunicación y creo que hoy un artista, que antes era sostenido en otros aspectos por una compañía, actualmente tiene que desarrollar sus propias formas de trabajar. No es solo el hecho artístico el que se tiene que abordar sino otros aspectos como comunicación, estrategia de trabajo, logística… El desarrollo de artistas nuevos no existe más porque no hay desde las compañías un trabajo de impulso. Los artistas que van a estar formando parte de un circuito de presentaciones son aquellos que logren una mayor adaptación al medio siendo más completos en sus acciones. Es un lindo momento porque te propone crecer, investigar y a estar atento. Hoy hay que ser creativo para insertarse y trabajar mucho más que antes.
En este regreso a escena, ¿cómo sentiste el corte de tickets?
Son momentos difíciles los que estamos pasando. Llevo 30 años cantando y lo primero que se resiente es el rubro del espectáculo en general porque hay otras prioridades más elementales. Sin embargo, la gente en los momentos difíciles tiene la necesidad de ir a encontrase con algo que la saque de la rutina o de estar pensando en eso que necesita urgente. Sé que hay gente que hace un esfuerzo grande para ir a ese encuentro que es emocional y hace bien. Cuando se profundiza la crisis económica se hace difícil para todos. Hay que ser estratégico a la hora de abrir boleterías cuando vamos a Buenos Aires o el interior del país, y también hay que darle a la gente tiempo para que se vaya acomodando si es que tiene ganas de ver el espectáculo.