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Héroe: un policía le salvó la vida a una nena

Llegó con convulsiones a la Comisaría 44, donde Jorge Orrego le hizo RCP.

Pablo Montanaro

montanarop@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN

Cuando el policía Jorge Orrego recostó a Wendy Antil, de 2 años, sobre el mostrador de la guardia de la Comisaría 44 de Valentina Sur para hacerle reanimación cardiopulmonar (RCP), la primera imagen que se le cruzó en la mente fue la de sus hijas, de un año y medio y 9 años.

Eran las 21 del miércoles cuando en la comisaría irrumpió desesperado el padre de Wendy con su pequeña en brazos, que no paraba de tener convulsiones. Viajaban en colectivo, junto a la madre y otras tres hijas, cuando la nena comenzó a sentirse mal y el padre se acercó al chofer para pedirle ayuda. El destino jugó a favor de la menor, ya que en ese instante el colectivo pasaba a escasos metros de la unidad policial.

“En ese momento uno no tiene que pensar sino actuar rápido para salvar a la nena”, cuenta a LM Neuquén este oficial ayudante nacido hace 29 años en Las Lajas y quien hace cinco ingresó a la fuerza policial.

Mientras recordaba el momento que le tocó vivir, no podía dejar de lado la imagen desesperada del padre de Wendy cuando ingresó a la comisaría. “Entró gritando: ‘Ayúdeme, no sé qué le pasó a mi hija, no reacciona’. No sabía qué hacer, estaba en una situación muy delicada al ver que su hija no reaccionaba”, relató.

Durante varios minutos, Orrego practicó las maniobras para reanimar a Wendy, “hasta que empezó a vomitar un líquido oscuro y así reaccionó”.

A los veinte minutos arribó la ambulancia que trasladó a la pequeña al hospital Castro Rendón donde fue ingresada a la guardia hasta el mediodía de ayer, cuando le dieron el alta.

“Por suerte terminó todo bien para la nena”, dijo con un leve suspiro en el living de su modesta casa del barrio Don Bosco III, ante la mirada de admiración de su esposa y sus dos hijas.

Asombrado, contó que después supo que la mamá de Wendy tuvo que seguir viaje en el colectivo hasta su casa en Balsa Las Perlas junto a sus otras hijas de 5 meses, 4 y 8 años. “Me imagino el sufrimiento de esa madre que no sabía qué le había pasado a su hijita”, expresó.

Orrego destacó que en la Escuela de Cadetes le brindaron capacitación en primeros auxilios y RCP, entre otras cosas relacionadas con la salud. “En la calle o en un trabajo pueden pasar estas cosas, y la gente lo primero que hace es llamar a un policía”.

Cuando terminó su turno, a las 7, Orrego se acercó hasta el Castro Rendón para conocer el estado de salud de Wendy. “Cuando llegué estaban los padres y otros familiares de la nena que cuando me vieron me abrazaron y agradecieron por haberle salvado la vida a la chiquita”, describió. En el hospital, quedó retratado el mejor premio que podía recibir el policía: el beso tierno de Wendy. Reveló que cuando entró a la Policía lo hizo “porque era una buena salida laboral”, aunque luego admitió que con el tiempo “se convirtió en una vocación de servicio”. “Uno pone lo mejor para brindarles a los demás y para que mi esposa y mis hijas estén orgullosas de lo que hago, aunque saben que esto me quita tiempo para estar con ellas”, reflexionó.

Antes de ingresar a la fuerza, Orrego permaneció seis años en el Regimiento de Infantería de Montaña 21 Teniente General Rufino Ortega de su ciudad natal.

“Los policías somos los primeros en chocar con el problema de la gente, antes que lleguen los médicos y los periodistas. Todos los días salgo de mi casa y no sé con qué me voy a enfrentar. Tampoco sabés si vas a volver con vida. Los policías vivimos todos los días muchas cosas que no salen a la luz”, explicó.

PREPARADO

En el derrumbe de la Cooperativa Obrera

En sus escasos años como policía, Jorge Orrego se enfrentó a numerosas situaciones complejas y extremas, pero la que más recuerda es la del derrumbe de la Cooperativa Obrera, en octubre de 2012. “El policía tiene que estar preparado para todo”, asegura el agente nacido en Las Lajas.


Reconocimiento

El agradecimiento de los padres

“Por la acción de este joven policía ahora puedo tener a mi hija a mi lado”, expresó emocionada a LM Neuquén Mayra, la madre de Wendy Antil, la nena de 2 años que recibió la atención de Jorge Orrego, de la Comisaría 44 de Valentina Sur. También agradeció al chofer de la línea 102 que acompañó a Daniel, papá de Wendy, hasta esa unidad policial. La joven de 24 años explicó que tuvo que permanecer en el colectivo junto a sus otras tres hijas. “Estaba con una intriga inmensa porque no sabía lo que tenía Wendy, fueron momentos muy angustiantes. Ahora todo es felicidad de tenerla con nosotros”, concluyó.

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