Carolina Diocare
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La escena es indescriptible. Ella acababa de llegar al trabajo cuando el papá de su hijo de cuatro meses acudió al lugar y pidió verla. "Se ahogó con leche", le explicó, con el pequeño en brazos. Pero tras los estudios médicos se comprobó que el acusado lo había sacudido, provocándole heridas irreversibles que posteriormente le causaron la muerte.
El 27 de enero, una joven madre de 18 años dejó a su bebé de cuatro meses al cuidado del papá y se fue a trabajar a un comercio de Senillosa, ubicado a pocos metros de la casa del joven, de 20 años.
Habían pasado apenas unos minutos cuando la dueña del negocio le avisó que el papá del bebé la estaba buscando. Cuando salió del local, se encontró con la peor situación: su bebé estaba completamente descompensado.
Desesperada, lo tomó en brazos y corrió hasta el hospital local, ubicado a pocas cuadras del lugar.
Al llegar debieron reanimarlo, pero dada la gravedad del caso, fue derivado de urgencia al hospital Castro Rendón.
Fue allí donde se comprobó que la explicación que le había dado su ex pareja sobre lo que le había sucedido al pequeño era una mentira.
Un informe médico indicó que el bebé no tenía restos de leche en las vías respiratorias ni en los pulmones. Luego, una tomografía diagnosticó algo siniestro: las heridas de gravedad eran compatibles con el "síndrome del niño sacudido".
Desde entonces, devino una serie de internaciones y diversos mecanismos para mejorar su salud, hasta que finalmente el pequeño murió el 17 de junio.
"Entró en estado vegetativo desde el día del hecho hasta que falleció", indicó la fiscal Sandra Ruixo la semana pasada, en la audiencia que solicitó la elevación a juicio de la causa contra el joven, para el que solicitó un tribunal colegiado.
El papá del bebé está acusado de homicidio preterintencional calificado por el vínculo, lo que significa que buscaba causarle un daño pero no la muerte.
Seis: meses después de sufrir la agresión, el bebé falleció en el hospital local de Senillosa.
El 22 de abril, en Aluminé, una joven de 28 años con signos de haber dado a luz ingresó al hospital requiriendo atención médica. Esto llamó la atención de los médicos, quienes rápidamente dieron aviso a las autoridades. La fiscal Laura Pizzipaulo ordenó allanar la casa de la mujer, donde se encontraron dos bolsas de consorcio dentro de una caja. Una de ellas contenía la placenta y en la otra estaba el cuerpo sin vida de una beba de 39 semanas.
Posteriormente, la autopsia develó que a la criatura le pusieron una bolsa de nylon en la cabeza luego de que naciera y después la estrangularon con una remera. En el lugar también se secuestró una tijera con la que se determinó que cortó el cordón umbilical.
Las pericias de ADN solicitadas por la fiscalía determinaron que los vestigios biológicos de los elementos secuestrados en la escena del crimen correspondían con los de la madre, por lo que cuatro meses después la mujer fue acusada de homicidio simple agravado por el vínculo.