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Ricardo Galasso
galassor@lmneuquen.com.ar
Neuquén.- Franco Balboa repasa la carrera y aún le cuesta creer que es campeón del mundo. Pero lo disfruta y mucho mientras espera el momento del regreso a Neuquén –mañana– para compartirlo con su familia y volver a contar mil veces esa definición tremenda en el sprint final para desbancar al sudafricano Nick Notten, que dominó gran parte de la maratón (26,2 kilómetros) de la categoría sub-23.
“Hoy puedo decir que soy campeón del mundo y estar muy orgulloso del esfuerzo que hice y por toda la gente que estuvo conmigo para que pudiera alcanzar este logro”, dijo el primer campeón mundial neuquino de canotaje.
Sueño cumplido
El palista de Ceppron, que estuvo desde junio en Galicia (España) entrenando, de regreso a casa describió la competencia final: “Siempre me sentí preparado para estar adelante. Fue una carrera soñada”, expresó Balboa y continuó: “Fue durísima ya que el sudafricano que era local tenía muy estudiado el circuito y estaba muy bien físicamente. En todo momento quise mantenerme en el grupo de adelante, pero cuando nos hizo una pequeña diferencia que luego la mantuvo durante dos vueltas, tuve que cambiar mi táctica de carrera y salir a arriesgar”, recordó.
“Dejé todo para alcanzarlo y una vez que lo logré sabía que tenía que recuperar los brazos para llegar al sprint final de la mejor manera y rematarlo ahí”, afirmó el campeón.
Pero no sólo Notte le dio trabajo al palista local. “En el principio de la carrera la lucha con los húngaros fue muy intensa. Ellos son potencia a nivel mundial y la verdad que venían muy fuerte y también una embarcación de Noruega. Entre ellos hicieron un trabajo en equipo y por ahí eso hizo que me quedara afuera de las olas, pero pude mantenerme en el grupo de adelante y pegar el batacazo para buscar al puntero”, revivió el neuquino.
Balboa aseguró que la clave fue reaccionar en el momento justo. “En la recta final me sentí con brazos y lo salí a probar. Todavía faltaban unos 500 metros, que es una distancia bastante larga como para seguir sprinteando, así que una vez que pasé adelante mantuve el ritmo y aceleré los últimos metros para así llevarme este campeonato del mundo que me trae una alegría inmensa por todo el trabajo que hicimos”.
Apoyo incondicional
Destacó la preparación en España y el apoyo que recibió desde Neuquén. “Fue fundamental porque las bajas temperaturas y los altos vientos en Neuquén complican entrenar, y el bajo caudal del río también dificulta remar. En España lo pude hacer gracias al apoyo del Gobierno, el club Ceppron y de personas como Omar, Lili y todos los que me alentaban llamándome cuando me sentí solo y me incentivaban a dar lo máximo. Para todos ellos esta alegría”, concluyó Balboa.
Para Martinovic, el oro en el Mundial no fue una sorpresa
Daniel Martinovic fue el entrenador que armó la preparación de Franco Balboa en la previa de su viaje a España, donde finalizó la preparación.
“Yo trabajé en la primera parte de la preparación por pedido de Ariel Basualto (dirigente de Ceppron). La preparación principal la hizo acá en Neuquén. No me sorprendió el resultado porque el año pasado fue tercero y esta vez llegó mejor, le dimos más volumen de entrenamiento”, contó Martinovic. En cuanto a su desarrollo como palista en el Mundial de Sudáfrica, analizó: “Noté un cambio en lo técnico importante, seguramente por su trabajo en España. Y lo vi competir muy concentrado, bien de cabeza. Lo vi campeón porque Franco se destacó siempre por su temperamento. Es un deportista combativo, tenerlo cerca es un problema, y así le ganó la carrera al sudafricano”, finalizó Martinovic.
Mejoró la fortaleza y la potencia
Ariel Basualto. Ex palista. A cargo del canotaje en Ceppron
Cuando volvió con la medalla de bronce en 2016, Franco me pidió que lo ayudara y se sumó a Ceppron en diciembre. Armamos una estrategia con otras perspectivas. Buscamos apoyo económico y le pedimos a Daniel Martinovic un programa de trabajo que siguió al pie de la letra, guiado por Mauro Gaona. En la carrera supo utilizar la mañana neuquina para saber dónde ubicarse en la ola, ir chupado y ahorrar energía para el final. Franco tiene una gran visión para saber dónde colocarse para eso. Además, entrenó mucho el acarreo, sacando ventaja también allí. Otra de las cosas que mejoró fue la fortaleza y la potencia para sprintear, algo en lo que venía fallando. Después de una 1h 50m de carrera, meter un sprint de 400 metros y sacarle 10 segundos al segundo... La verdad es que nos pone orgullosos del trabajo que se hizo.