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Ídolos antagónicos: Licha enaltecido, Milito en el límite

Lisandro sigue construyendo su idolatría. El Mariscal sufre y su futuro es incierto.

Buenos Aires

La nueva edición del clásico de Avellaneda dejó dos climas completamente opuestos en las dos veredas de la ciudad porteña. Así al menos lo viven por estas horas los grandes referentes de Racing e Independiente. En la Academia, Lisandro López continúa ratificando su estirpe de ídolo luego de un comienzo tambaleante. Sus primeros pasos con la albiceleste no fueron los esperados, pero sólo le bastó con ponerse bien desde lo físico para demostrar su jerarquía y seguir convirtiéndole goles al Rojo, su rival predilecto. Los dos de ayer colaboraron aún más en esta racha en la que ya suma cinco en seis partidos.

Del lado del Rojo, la situación de su ídolo es opuesta. Gabi Milito no logra enderezar el rumbo y, con la abultada derrota contra el clásico rival, quedó a diez puntos del líder Estudiantes y su continuidad pende de un hilo. Independiente, ya sin competencia en Copa Sudamericana y Copa Argentina, mostró una imagen muy pálida en el Cilindro -más allá del resultado- y las críticas no tardaron en caerles tanto al entrenador como a los jugadores.

Volviendo a Racing, la idolatría hacia Lisandro se fortaleció ayer luego de una gran actuación.

Goles para ganar

En total enfrentó seis veces a Independiente y le convirtió en 5 oportunidades. Salvo por aquel empate con su gol de chilena, el resto fueron todas victorias. El domingo, además de los goles, López demostró personalidad en la previa, al mostrarse autocrítico con el rendimiento del equipo. El capitán no sólo convierte, sino que también se hace cargo de su lugar en el vestuario, ese que le dejaron Milito (Diego) y Saja. Ese lugar que, lejos de quedarle grande, parece sentarle muy bien.

En el Rojo, el Mariscal no logra llevar a cabo su plan dentro de la cancha y en un fútbol donde los resultados mandan parece que su pasado glorioso no podrá respaldarlo si no se empieza a sumar pronto.

Uno enaltecido en el cancha, el otro discutido en banco, dos ídolos que pasan momentos opuestos a solo metros distancia.

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