Los abuelos estuvieron a cargo de una dependencia del correo que se montó allí, y que cerró sus puertas hace décadas. No obstante, Benito y Fátima son los encargados de cuidar el edificio histórico y mantenerlo.
Estancieros de la zona comenzaron a quitarles terreno cercando la zona, prohibiéndoles el uso de los recursos naturales y hasta amenazándolos para que abandonen el antiguo correo que es su actual hogar.
El bloque de diputados encabezados por Mariano Mansilla les brindó su apoyo legalmente y simbólicamente instalando la primera bandera de esta propuesta para que puedan vivir tranquilos y sin miedo en la tierra que habitan hace más de 50 años.