Brasil
Una noticia conmovió ayer a los brasileños: los restos de Mané Garrincha, uno de los mayores ídolos del fútbol brasileño, el “Jogador do Povo”, como dice su estatua en el ingreso al estadio Maracaná de Río de Janeiro, desaparecieron de su tumba, en la que está luego de su fallecimiento en 1983, cuando apenas tenía 49 años aunque su salud estaba muy deteriorada producto de su alcoholismo.
A 34 años de su muerte, el prefecto de la ciudad de Magé, Rafael Tubarao, intentó encontrar el lugar donde fue enterrado para hacer un homenaje. Pero se encontró con la sorprendente noticia que le dieron los administradores del cementerio municipal de Raiz da Serra: nadie sabe dónde están los restos de quien fuera figura del seleccionado de Brasil -con el que fue bicampeón mundial en 1958 y 1962) y del Botafogo.
La actual administración de la prefectura de Magé reconoció que el destino del cuerpo es incierto. Tubarao se contactó con la secretaria de Acción Social del municipio para hacer un homenaje en octubre, cuando el crack de la selección brasileña hubiera cumplido 84 años. Y así se descubrió el problema. Para empezar, la sepultura donde fue enterrado originalmente Garrincha tenía un error de información: figuraba el 20 de enero de 1985, cuando en realidad murió ese día pero dos años antes. Los encargados del cementerio admitieron que los restos de Garrincha podrían haberse perdido durante un proceso de exhumación, en un supuesto traslado a un nicho, del que tampoco hay constancia.