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El pugilista de 22 años había perdido contundentemente los primeros dos rounds del combate ante el neozelandés David Nyika. Fue entonces, en el tercer asalto, cuando el fastidio se apoderó de su cuerpo y le lanzó el mordiscón durante un clinch (ambos boxeadores abrazados). Afortunadamente, solo quedó en un intento.
En aquella pelea de 1997 por el Título Mundial de la AMB, lo de Tyson fue más que un solo intento. El neoyorquino le arrancó ocho centímetros de cartílago de la oreja a Holyfield, quien le había arrebatado el cinturón de peso pesado siete meses atrás.
“No le dio un bocado completo a la oreja por suerte. Tenía puesto el protector bucal y yo estaba un poco sudado. No recuerdo lo que le dije, pero le di una reprimenda. Agachó la cabeza, me mordió, me golpeó debajo del cinturón. No creo que la árbitro lo haya visto. Él estaba muy cerca", comentó el oceánico una vez finalizada la pelea que ganó por 5-0.
Tras el combate, Nyika trató de restarle importancia al incidente sucedido y mandó un mensaje desde su cuenta de Instagram: "El calor de la batalla puede sacar lo mejor y lo peor de las personas. Esto forma parte del deporte".
Si bien durante la pelea el juez decidió hacerle solo una advertencia a Baalla, las autoridades de Tokio 2020 anunciaron la inmediata descalificación del marroquí: "El participante tuvo la clara intención de morder la oreja/cara de su oponente en el tercer asalto del combate, por ende, su acción intolerable durante el combate y comportamiento antideportivo le vale la descalificación de la justa".