Neuquén > El 2013, que va llegando a su fin, fue para Abel Pintos un año de consagración lleno de galardones merced a su “Sueño Dorado” (ganó tres Gardel por el disco, y el Oro), un disco que funcionó como un balance de sus 15 años de trayectoria y también como coronación de una ciclo cerrado que da pie a nuevos desafíos y caminos a recorrer. Y justamente, en eso ya se encuentra el cantante de Bahía Blanca, que ya calienta la garganta para comenzar a dar a conocer en vivo las 13 canciones de la "nueva criatura" que vio la luz en octubre y que inmediatamente -a las tres semanas- se convirtió en Disco Triple Platino, por haber vendido 120.000 copias. "No hice el disco pensando en los resultados comerciales que yo pretendía que tuviera. Hice el trabajo respetando los resultados emocionales que necesitaba comunicar en la placa", dirá Abel.
Con la agenda cargada de fechas, en las que están incluidas sus presentaciones en los festivales más importantes del folklore nacional, Pintos se hizo un tiempo para dar detalles de su flamante material, que lo tuvo por primera vez como productor y con el cual deja de lado las metáforas para hablar de un modo más directo sobre un tema como el de aceptar cosas, además de buscar hacerse fuerte en su canciones. "Comienza a partir de 'Abel' una nueva etapa en mi carrera. Tiene que ver con empezar a definir mi carácter dentro de la música", señaló el cantante.
Para Pintos, las canciones que componen el ya exitoso material "son una herramienta para el público, para aceptar cosas", pero también para él mismo. "No busco enseñarle a la gente aceptar que algo, feliz o no feliz, está sucediendo. Cuento cómo acepté yo cosas y si a las personas les dispara poder aceptar esas cosas, buenísimo", expresó.
¿Por qué escogiste tu nombre para el título?
Lo primero que pensé es que el disco tuviera un nombre propio. Porque justamente pensaba que la placa iba a hablar de esto de "aceptar". Y mi opinión es que todo lo que cada uno de nosotros aceptamos queda detrás del nombre que tenemos como símbolo para los demás. Aún cuando nos hacemos llamar de otra forma porque nuestro nombre no nos identifica. Luego yo mismo acepté cosas muy significativas musicalmente y estéticamente que me llevó a ponerle mi nombre. Un nombre es un simbolismo, pero todo lo de atrás se modifica y nos modifica. Lo que está en el disco y la necesidad de modificar cosas, me conforman hoy.
¿Qué privilegiaste en este nuevo material?
Es el primer disco en el que me pongo a producir. Después de “Sueño Dorado”, que fue un disco de repaso de canciones de distintas etapas de 15 años de carrera, volví a escribir todas letras nuevas. Algunas las escribí con diferentes coautores y compositores. Y en cuanto a la lírica, hay un trabajo más literal que otros temas anteriores, donde me hice más fuerte en la metáfora. Después es un disco muy abierto en cuanto a géneros.
También el disco es el primero que editás en España, México y toda Latinoamérica.
Sí, eso genera una expectativa especial en cuanto al trabajo. Hasta marzo estaremos en una gira que se llama “Revolución Sueño Dorado”, en todos los festivales donde estaré presentando “Aquí te espero”, que es el corte de Abel. Ya en mayo comenzaremos a girar por todo el país presentando oficialmente Abel y alternado con viajes promocionales en otros países.
¿Abel es un disco más directo?
Seguro. El concepto general del disco en las distintas canciones, en su mensaje, habla sobre la aceptación de cosas. Por eso a la hora de hablar de aceptar me parecía más conveniente hacerlo de formas más literales que metafóricas.
¿Cómo te encontraste a la hora de volver a la escritura?
Fue un desarrollo muy natural porque nuca dejé de hacerlo. Por otro lado, escribo canciones cuando lo que me pasa a mí internamente me pide “pista”. De alguna manera, hubo un montón de cosas y emociones que vine procesando que en un momento pidieron salir. Es por eso que fue todo muy natural las composiciones de las canciones.
Tuvo mucho que ver todo el éxito trascurrido durante todo 2013, además de los premisos y festivales.
Todo eso que viví con los conciertos y galardones son momentos conmovedores. Como escribo siempre desde las emociones, todas las cosas que me conmueven funcionan como inspiración y más que nada como disparadores de esas emociones que se van procesando internamente.
¿Algunas de las canciones ya estaban armadas o fueron hechas durante todo éste proceso de éxitos?
Tenía algunas escritas hace un par de años pero justo encajaron con el concepto que pensé para "Abel" de las cosas que quería hablar.
¿Sentís que marcás o iniciás una nueva etapa con Abel?
Sí, absolutamente. “Sueño Dorado” fue un disco de balances y el festejo de quince años. Ahora viene el primer paso de una etapa nueva. Creo que de acá a unos discos voy a empezar afianzar mi personalidad, mi carácter, lenguaje dentro de la música. Me voy a valer de los siguientes discos y las experiencias para ir moldeando más mi carrera.
¿Esto quiere decir que aún no sentís como un sello distintivo dentro del folklore?
Siento que hay ciertos detalles que ya me caracterizan. Pero la personalidad de uno no es un conjunto aislado de características sino un bloque que se complementa entre sí. Considero que todavía hay muchas características por generar a las que ya existen.
¿Y a cuál apuntás especialmente?
El primer paso es hacerme fuerte en las canciones. Lograr un lenguaje característico que se pueda reconocer desde la lírica y melodías de las canciones, digo…que se puedan reconocer en mi voz y en la de otros cantantes, que uno pueda escuchar a otro artista con una canción mía y sepa por su estética que es una canción de Pintos. Eso tiene que ver con la cantidad de material que uno produzca entonces busco ser más prolífero desde el lugar.
Hay como una autoexigencia...
Soy exigente dentro de las cosas que necesito. Me gusta trabajar con la creatividad y necesito muchas cosas. Siempre digo que un músico tiene mucha más cantidad de ideas en la cabeza de las que físicamente puede realizar (risas).
Si bien fuiste coproductor de discos anteriores, ¿qué cosas cambiaron ahora en tu rol de productor?
Cuando se es músico y se produce, más un equipo de colaboradores muy firmes, normalmente coproducís. El rol de productor tiene más que ver con tomar esa posición, tomar la responsabilidad y las decisiones más importantes y estructurales del disco. Hay que lograr la mayor objetividad posible. No me costó porque no hice el disco pensando en los resultados comerciales que yo pretendía que tuviera. Hice el trabajo respetando los resultados emocionales que necesitaba comunicar en la placa.
A pesar de que venís de las raíces folklóricas, ¿qué opinas sobre los encasillamientos que te ubican como un cantante que pertenece al género del pop?
La verdad es que no soy bueno para esto de los géneros, porque me gusta la música en general. Prefiero que cada uno elija en qué sección de su discoteca ponerme o clasificarme. No me molesta cómo lo hagan ni tampoco me preocupa. Yo me siento un músico folklórico que va a divertirse y al mismo tiempo va explorar en todos los géneros que necesite. De eso se trata la creatividad. Luego mi concepto siempre está en aportar cosas a la música popular argentina.
Por todos tus logros, exposición ¿cómo definirías este 2013 que va llegando a su fin?
Fue un año de balances y de comienzos. “Sueño Dorado” funcionó como el balance de quince años y un festejo por todos los galardones que logró para coronar toda esa etapa y ahora llega "Abel" para comenzar una nueva. En cuanto a la exposición no me resulta algo extraño, lo tomo de forma normal.
El tema “La llave” es una canción que reversionaste en más de una oportunidad. ¿En algún punto te molesta que un grupo como Agapornis haga su versión?
Para nada, al contrario. Me gusta reversionar las canciones que me conmueven, entonces me agrada que elijan una canción mía para trasmitir sus propias emociones me divierte me pone muy contento.
Se hablaba de la posibilidad de que estés presente en la próxima edición del Cosquín Rock, ¿recibiste la invitación o es sólo una presunción?
Existía pero no va poder ser. Cosquín Rock cambió de fecha y yo no puedo, pero la propuesta estaba. Nunca llegamos a concretar la fecha porque en verano estoy realmente “al palo” pero tenemos una muy buena relación con José Palazo (organizador del evento) y a él le parecía divertido que esté presente. Siempre lo consideramos y es algo que se pude dar tranquilamente. (L.C.)