En un caso totalmente inédito, la NASA investiga un crimen cometido desde el espacio exterior: la astronauta Anne McClain fue denunciada por robo de identidad y acceso indebido a registros financieros privados.
La acusación fue realizada en el marco de la separación de la agente de la institución espacial y su esposa, Summer Worden, ex oficial de inteligencia de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, con quien tiene un hijo en común. Durante su ruptura, McClain tuvo que trasladarse a la Estación Espacial Internacional, centro de investigación que se encuentra en la órbita terrestre. Iba a ser parte de una misión de seis meses, en donde protagonizaría la primer caminata espacial de mujeres en la NASA; proyecto que finalmente se canceló. Mientras tanto, su ex pareja se encontraba en su antiguo hogar en Kansas y se percató de que alguien ingresaba a sus cuentas bancarias, por lo que comenzó a investigar. Utilizando su amplia experiencia en inteligencia, concretó su sospecha y localizó que su atacante lo hacía desde una computadora en el espacio. “Estaba sorprendida y horrorizada debido a su audacia al pensar que ella podría salirse con la suya. Quedé muy desanimada al descubrir que no podía mantener nada en privado”, comentó la víctima.
Una vez en la Tierra, McClain admitió que había revisado los registros financieros ya que era una práctica que realizaba cotidianamente para asegurarse que hubiera suficientemente dinero para pagar las cuentas de su niño. Sin embargo, presentó una queja a la Comisión Federal de Comercio y a la oficina del inspector general de la NASA, institución que se puso en contacto con ambas mujeres para aclarar lo ocurrido e informó de las acusaciones.
“No hay nada de cierto en estas acusaciones. Estamos pasando por una dolorosa separación personal que ahora por desgracia está en los medios de comunicación. Valoro el apoyo que he recibido y me reservo cualquier comentario hasta que termine la investigación. Tengo confianza total en el proceso de la Oficina de Inspección General”, tuiteó la astronauta, quien estudió Ingeniería Aeronáutica y Mecánica en la Academia Militar de Estados Unidos e hizo una maestría en Ciencias e Ingeniería Aeroespacial en la Universidad de Bath.
Al haber sido un probable crimen realizado desde el espacio, las jurisdicciones de Estados Unidos, Rusia, Japón, la Unión Europea y Canadá están involucradas. Igualmente, la postura de los gobiernos indican que las atribuciones jurídicas corresponden al país del que es originario el astronauta. “Sólo porque haya ocurrido en el espacio, no significa que no esté bajo dominio de la ley”, aseveró el director del Centro Global de Legislación del Espacio en la Universidad Estatal de Cleveland, Mark Sundahl. Y señaló que ni él ni el ente tenían registros de que antes hubiera sucedido algo similar.