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La salida por la puerta de atrás de un símbolo del Boca de los últimos años deja una vez más en evidencia los malos manejos y el poco tacto del Consejo de Fútbol encabezado por Juan Román Riquelme.
El defensor barilochense es muy querido por los hinchas y sus compañeros por brindarse al máximo y ser un líder positivo. Sin embargo, en las últimas semanas, recibió un humillante trato de parte de las autoridades de la institución, en un denigrante pase de factura por la famosa pelea por los premios de la Copa Libertadores.
Que el planteo de los referentes previo al decisivo duelo con Corinthians fue inoportuno, tampoco caben dudas. Pero todo lo que vino después, con la destitución de Battaglia y la marginación del Cali, parece descabellado.
Minutos después de que el entrenador interino Hugo Ibarra este jueves asegurara en la conferencia de prensa que su ausencia se debía a cuestiones físicas, Chicho Serna, otra gloria del Consejo de Fútbol, confirmaba que el rionegrino pidió ser transferido y continuará su carrera en Sporting de Gijón. El Cali se cansó de tanto manoseo y el Negro quedó expuesto. Tan obvio que quiso salir del paso con su respuesta, como que la decisión de “limpiar” al zaguero proviene de arriba.
“Izquierdoz tiene que estar muy mal para perderse un partido, en serio creen que es por algo físico”, aseguró el periodista Martín Arévalo, conocedor del mundo xeneize, al aire en una radio muy escuchada. Y la verdad que resulta ingenua y endeble la excusa de Ibarra, quien deberá conducir hasta diciembre a un grupo que no confía en él ni le responde justamente por obedecer al Consejo de Fútbol.
Otro disparate de la CD. Así, Boca será un polvorín de acá a fin de año.