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Jana rompió el silencio y habló de la salud de Maradona

"Ver a sus hijos todos juntos, eso sí es una motivación y es muy frustrante no poder hacerlo", dijo la joven sobre su padre.

A días de que Diego Maradona fuera dado de alta de la Clínica de Olivos y comenzará su proceso de recuperación en una casa de Tigre, su hija Jana brindó una entrevista en la que además de hablar de la salud de sus padre, contó cómo lo conoció.

Nacida en 1996, la hija de Valeria Sabalain fue reconocida por el Diez recién en 2014. “Siempre lo supe, no es que mi mamá un día me dijo: tu papá es Maradona”, dijo Jana en una nota con Infobae y agregó que siempre fue consciente de que su progenitor era Diego, aquel hombre que veía en televisión y era tratado como un Dios por todos aquellos que lo admiraban.

Explicó que sabía eso por las innumerables audiencias, juicios y demás aspectos ligados a la Justicia a las que se sometió prácticamente desde su nacimiento, cuando su madre decidió iniciar acciones legales contra Maradona.

“Mi infancia fue súper feliz con mi mamá, mis amigas del colegio, mi abuela, mi niñera. No es que lo sufrí, no fue tan trágico. Claro que tuve que hacerme mi coraza. Si alguien me decía ‘ay, sos hija de Maradona, ¿y por qué no te reconoce?’ Y yo con 7 años... ¿quién contesta con 7 años eso? Entonces yo le decía ‘bueno si no querés creer, no me creas, está todo bien, no me interesa’. Mi mamá tampoco es que me crió rencorosa”, sostuvo.

El punto de inflexión en la historia de Jana y Maradona llegó luego de que ella cumpliera 15 años. La muerte de su tío la movilizó y sintió que era hora de conocer a su papá. “Ahí dije ‘somos mortales’ y no quería que él se vaya de este mundo sin conocerme ni yo tampoco irme de este mundo sin conocerlo. Entonces, a partir de ese momento, tomé la decisión de que no importaba si lo veía diez segundos y nada más. Yo quería que por lo menos nos tuviéramos de frente”, relató.

Su deseo no lo pudo cumplir con celeridad. Tuvieron que pasar tres años para que lograra estar cara a cara con su padre. “A partir de ahí, con mi abogado hicimos todas las maneras posibles y correctas para llegar a Maradona. Fue muy difícil. Le escribí una carta, hablé con gente cercana y era imposible. Hasta que un día, una periodista, amiga de mi mamá, me avisó dónde podía encontrarlo. Estábamos en Palermo paseando y nos dice que Diego estaba en un gimnasio en Cañitas. Estábamos re cerca. Mi mamá se puso nerviosa y no quería ir, pero yo estaba re decidida”, contó la joven de 24 años que por ese entonces se encontraba realizando el CBC para ingresar a la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.

“Cuando encaré a la recepcionista para explicarle, ella se quedó como ‘¿Qué?, ¡Una hija de Maradona que lo viene a conocer!’, pero me dijo que iba a preguntar. Fueron los 10 minutos más largos de mi vida. Volvió y nos dijo que me iba a recibir. Toda mi vida había sido un no y en ese momento me dijo que sí”, recordó Jana.

“Cuando pasamos, se abrazaron con mi mamá y lloraron. Fue todo muy emotivo. A mí me abrazó y me pidió perdón. Sinceramente, fue re sanador. Lo primero que me dijo es ‘perdoname’, le pedía perdón a mi mamá. Ahí nos sentamos, me preguntó mi nombre, cuántos años tenía y después la de las preguntas fui yo”, detalló

Aunque los análisis de ADN y la sentencia de la jueza que intervino en su caso habían ratificado que Maradona era su padre, Jana necesitaba oírlo de él. “Yo necesitaba su confirmación. Entonces le digo ‘¿soy tu hija?’. Y me dijo ‘y si mamita, si sos igual a mí’. Y nos reímos”.

Sobre el final de ese primer encuentro, Jana le pidió al astro del fútbol Diego a Chitoro, su abuelo. Pelusa no solo cumplió con el su promesa al día siguiente, sino que también la presentó al resto del clan, como sus tías, tíos y primos. Incluso, la joven pasó la Navidad de 2014 con la familia Maradona.

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“Me encontré con un tipo re tranqui. Capaz que en la tele, lo que yo analizo, se hace como una coraza porque todos le dan tanto que obviamente él no puede mostrarse débil ante tanta agresión”, reflexionó Jana.

A partir de ahí Jana comenzó a afianzar el vínculo con su padre en distintos viajes. Lo acompañó a una audiencia privada con el papa Francisco en el Vaticano y, más tarde, visitó su mansión de Dubai mientras dirigía al Al Fujairah.

La cuarentena por la pandemia de coronavirus fue una oportunidad par Jana quien no dudó en mudarse mudó con Diego a Brandsen, donde el DT alquiló una casa en el barrio Campos de Roca para estar cerca de las instalaciones de Gimnasia y Esgrima La Plata.

“Él tiene un carácter fuerte y yo no me callo nada, entonces chocamos algunas veces. Es propio de la convivencia, ja. Yo no había vivido nunca con mi papá y en este tiempo nos pudimos conocer más. Es divertido. Es difícil conocernos de grandes también. Es distinto, porque yo me crié con mi mamá en una vida súper tranquila y de repente estas cosas”, detalló sobre su nueva vida.

“Yo sé que él es como es, tiene su personalidad, pero a veces como que la gente pretende un montón. Cargar con eso es difícil. Lo que más valoro de mi papá es que no se olvida ni de dónde viene ni pierde la humildad”, destacó.

“A sus 60 años, mi papá está intentando resolver todos sus conflictos. A Diego Jr. también lo reconoció e intenta estar lo mayor posible con Dieguito Fernando. Llama a sus nietos. Lo intenta dentro de todo lo difícil que es ser Maradona, porque tampoco es una vida fácil. Evidentemente lo hace y le está saliendo bien porque están presentes todas las personas que tienen que esta. Aunque se siga equivocando, como todos, también está bueno resolver los errores y subsanar un poquito”, remarcó.

“Ver a sus hijos todos juntos, eso sí es una motivación y es muy frustrante no poder hacerlo. Sé que le pesa. Hay cosas que la plata no compra. Yo por verlo feliz le dije que lo iba a ayudar en lo que sea. Siento que es como el último paso para sanar esa parte de padre", concluyó.

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