En concreto, Tokio autorizará la caza de 333 ejemplares de ballena minke en esta zona marítima, para ajustarse a la sentencia de 2014 de la CIJ que estableció que la pesca ballenera de Japón no se ajustaba a los "fines científicos" establecidos por la Comisión Ballenera Internacional (CBI), sino que respondía a intereses comerciales.
Estas capturas han provocado en los últimos años fricciones con las organizaciones protectoras de animales y con otros países, como Australia, que justamente demandó a Japón ante la CIJ en mayo de 2010.
Hasta la prohibición del tribunal internacional en 2014, en las campañas balleneras de Japón se capturaban 850 ejemplares de rorcual aliblanco, 50 de ballena jorobada y otros 50 de rorcual común para fines científicos.