La región de Kumamoto, en la isla de Kyushu, fue golpeada en las últimas 48 horas por una serie de terremotos y réplicas que provocó cuantiosos daños, incendios y corrimientos de tierra.
Una gigantesca corriente de lodo y piedras se llevó por delante casas, cortó una autopista y dejó aislado del resto del
mundo a un millar de habitantes en Minami-Aso, una zona montañosa de la isla.
"Sabemos que hay personas bajo los escombros en muchos lugares. La policía, los bomberos y las fuerzas de autodefensa (nombre del ejército japonés) hacen todo los posible para socorrerlas", declaró el portavoz del Gobierno, Yoshihide Suga, en una conferencia de prensa.
Alrededor de un millar de personas resultaron heridas, 184 de ellas de gravedad, según las autoridades locales.