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La joven madre estaba con sus hijos, de cuatro y seis años, cuando los militares la sacaron de un minibús que se dirigía a Adigrat, una ciudad en la región norteña de Tigray, porque supuestamente el vehículo iba demasiado lleno.
De acuerdo al relato de la víctima, las tropas la ataron y la llevaron a través de los campos hasta un campamento donde fue violada y golpeada durante más de una semana. Además, contó que los depravados le introdujeron clavos, algodón, bolsas de plástico y una piedra en su vagina. Luego, la abandonaron en el monte.
Unos aldeanos encontraron a la mujer inconsciente, con una pierna rota y la llevaron a un hospital cercano. Todavía estaba sangrando por las graves lesiones internas y no podía controlar la orina, caminar sin muletas o sentarse durante períodos prolongados. Mientras estuvo en el centro sanitario, no pudo hablar con su familia ya que le robaron el celular durante el calvario.
Los médicos de la región señalaron que este caso es uno entre los cientos que informaron sobre la horrible violencia sexual por parte de soldados etíopes y aliados eritreos después de que estallaran los enfrentamientos en Tigray, en noviembre pasado.