Inglaterra
Una joven decidió utilizar un juguete sexual en medio de una acalorada noche con un muchacho que había conocido un rato antes en un bar, pero terminó en el hospital y con riesgo de vida.
Emily Georgia, el nombre de ficción bajo el cual ella misma difundió la historia, sintió que el momento podía ser más divertido aún si se introducía el sex toy pero, con la excitación, se le fue la mano y el juguetito fue tan adentro que ya no le fue posible sacarlo. Preocupada por la situación, pensó en ir al hospital, pero su acompañante trató de calmarla y le dijo que “saldrá solo y de forma natural”. A los pocos minutos, él se fue y Emily, que compartía el departamento con una amiga, se lo comentó pero esta no le prestó demasiada atención. Avergonzada, no insistió aunque al rato el dolor que sentía se le hizo insoportable, tanto que su amiga entonces sí la tomó en cuenta -su cara delataba sufrimiento- y la acompañó al hospital. En la recepción, ella escribió su problema porque no se animó a decirlo en voz alta y quien la atendió la tranquilizó diciéndole que era común que ocurriera algo así. Pese a su dolor, demoraron casi tres horas en atenderla.
“Creí que me moría”, dijo Emily, quien no podía creer, cuando vio la radiografía, que ese juguetito sexual haya llegado tan lejos. Por suerte para ella, aunque no sin esfuerzo, los médicos se lo pudieron sacar.