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El hecho ocurrió el viernes pasado, en Comrat, la capital de la región autónoma de Gagauzia, en Moldavia. De acuerdo a los informes que revelaron los medios locales, la víctima, identificada como Praskovya Leikovic, de 40 años, regresó a su casa después de trabajar durante unos meses en Alemania y se encontró con que su hija había caído en las drogas. A raíz de esto, había decidido mandar a rehabilitación a la joven, llamada Anna Leikovic, pero ella se negó.
La reacción de la muchacha, que tiene más de 10.000 seguidores en sus redes sociales, fue abominable: agarró un cuchillo de cocina, la apuñaló y comenzó a desmembrarla mientras su madre continuaba con vida. "Es difícil de creer, pero ella cortó el corazón en el sentido más literal de la palabra", comentó el portavoz de la Policía local, Lyubov Yanak. Después de destripar a su mamá, la muchacha se fue tranquilamente a bañar para luego, ir a encontrarse con su novio.
La asesina fue aprehendida 72 horas después del crimen, cuando la fuerza de seguridad la encontró en la casa de una amiga ella. "La Policía tardó dos horas en decirme que Anna era la principal sospechosa. Yo, ni siquiera podía imaginarlo. No hay probabilidad de que haya otros culpables y se requiere una investigación exhaustiva para aclarar el motivo del asesinato", agregó Yanak.
Anna, que también era estudiante de medicina, debió comparecer este martes ante un tribunal y las imágenes de un video la mostraron recostada en el banquillo de los acusados, limpiándose las uñas. Luego, cuando el juez entró a la sala, decidió pararse pero, irónicamente, lo hizo arriba del banquillo. En varias ocasiones, reconoció la presencia de las cámaras de televisión que la grababan y alzó los dedos en forma de "V", saludando a los periodistas. Horas más tarde, interrogada por un reportero sobre si había matado y mutilado a su madre, la joven homicida rió a carcajadas y se limitó a responder: "Adiós".
"Era una muy buena familia. Praskovya amaba mucho su hija y pasó tanto tiempo con ella como pudo", contó la portavoz policial. Ahora, la homicida quedará en prisión preventiva durante 30 días mientras avanzan las audiencias en el caso.
Una británica, de 26 años, fue condenada a cadena perpetua luego de asesinar a su bebé, de 19 meses, a quien le tiró deliberadamente agua hirviendo.
La homicida, identificada como Katie Crowder, inhaló una gran dosis de cocaína antes de cometer el crimen en su casa, en Nottingham. Luego, esperó una hora antes de llevar a la niña, que ya estaba inconsciente y tenía quemaduras en el 65% de su cuerpo, a la casa de sus padres y alegó que "acababa de encontrarla en el suelo". La pequeña, llamada Gracie, murió horas después en el hospital.