Neuquén.- Hace poco se separó de su pareja, pero aún le cuesta aceptar la situación. Un joven de 27 años llegó a su casa borracho, agredió a sus padres y se encerró con su pequeña hija en la habitación. Desesperada, la abuela llamó a la Policía para que lo calmaran y sacaran a la nena, a quien tenía de rehén.
La dramática escena se vivió en una casa del barrio San Lorenzo la noche del jueves. Cerca de las 23, el joven llegó a su casa en calle Manzana 68 en un completo estado de ebriedad y comenzó a insultar a sus padres. Por este motivo, la madre se comunicó con el comando policial y solicitó su presencia a fin de poder controlar a su hijo.
“Una mujer manifestó que el hijo armado los estaba agrediendo, tanto a ella como a su marido, y solicitó la urgente presencia policial”, explicó el comisario Henry Leppe. Por este motivo, se dispuso que efectivos de la Comisaría 16, en conjunto con una comisión de la Metropolitana, se acercara hasta la vivienda.
En el instante en que la madre hablaba con la policía por teléfono, su hijo escuchó el diálogo, tomó a su nena de tan sólo 2 años y se encerró en la habitación con la menor. Apenas unos minutos más tarde, arribaron a la vivienda los efectivos, entre ellos un negociador que se encontraba justo con los de la Metropolitana en ese momento, detalló Leppe. “Dialogó con el joven y logró que depusiera su actitud”, sostuvo Leppe y aclaró que una vez que soltó a la niña lo redujeron y detuvieron. Fue llevado a la Comisaría 16, donde quedó a disposición de la Justicia.
Su madre confió a los efectivos que el joven consume drogas y alcohol frecuentemente y que al hacerlo pierde el control, pero que nunca los había agredido anteriormente. Por ese motivo se comunicó con la Policía, para que la ayudaran. Fuentes de la investigación aclararon que el principal problema sería que el joven no acepta la separación de su ex pareja.
40 fueron los dramáticos minutos que se vivieron.
Entre que el joven arribó a la vivienda hasta que finalmente los efectivos policiales lograron que desista de su actitud, la familia atravesó una dramática situación. Gritos, amenazas y hasta un secuestro se vivieron en la casa de la Manzana 68 del barrio San Lorenzo.