Sus semblantes lo dicen todo. Están radiantes, como el sol que calienta el mediodía de Las Grutas.
En la arena que recién descubrió el mar en retirada los muchachos juegan un discutido partido de tejo. No hay lugar para la picardía. Las piezas se miden milimétricamente. Después, entre broma y broma, aclaran que tanto rigor es porque un chivo está en juego.
Cerquita, con el agua hasta la cintura, las chicas están concentradas realizando ejercicios de yoga. Se toman de las manos y entrelazadas las elevan al cielo, como un ritual que genera la curiosidad de otros veraneantes.
Vuelven riendo a carcajadas y se instalan en el campamento de sombrillas y reposeras. Son cerca de 50 y pertenecen a un contingente de jubilados de Cutral Co que concurren a la colonia de vacaciones que organiza el municipio de esa localidad.
Hace pocos días que llegaron y se quedarán una semana para disfrutar del mar y la playa. Se hospedan en la Casa de Nazareth, un complejo turístico que pertenece a la Obra de Don Bosco en la Patagonia, ubicado en la Tercera Bajada. “La estamos pasando bárbaro”, resalta Tito, el más locuaz, en una pausa del desafío de tejo.
Viajan con coordinadores, además de una profesora de yoga y de dos cocineras que se encargan de prepararles las comidas diarias. “Venimos con todo, no nos falta nada de nada”, comenta contento el vocero del grupo.
A su vez, contó que anoche después de cenar estuvieron bailando hasta las tres de la madrugada. Y con una sonrisa cómplice expresó que “lo que pasa en Las Grutas queda en Las Grutas”.
Este grupo forma parte de uno de los cinco que visitarán el balneario rionegrino durante enero, con lo que totalizarán algo más de 400 personas.
Con este, ya suman siete años desde que la comuna neuquina comenzó a organizar estos viajes para los jubilados.