El segundo día de debate contra Claudia Mardones contó con la participación de cuatro uniformados en calidad de testigos que admitieron haber visto o escuchado de otros sobre los problemas que caracterizaban el vínculo de la pareja.
Puntualmente, tres uniformados afirmaron que la mujer había manifestado angustia ante los celos de su pareja en varias ocasiones, aunque nunca brindó muchos detalles al respecto. Ninguno de ellos denunció la situación a un superior.
Por otro lado, una colega de la víctima indicó que nunca supo que el hombre ejerciera violencia contra su pareja, pero que él sí le había confiado estar "cansado" de los celos de Mardones y que pretendía dejarla la misma tarde en que ocurrió el crimen.
Por otra parte, tres peritos, que reconstruyeron el asesinato, descartaron un suicidio de Pinochet.
Según indicaron las pericias efectuadas, la boca del arma homicida se encontraba a una distancia de entre 80 y 130 centímetros de la víctima. Los residuos de pólvora en sus manos señalaron que las pudo haber alzado en proximidad a la pistola Bersa de Mardones con la que se produjeron los disparos, pero al momento de ellos, no hay manera de que el hombre hubiera accionado el gatillo.