La Policía sacó ayer a Walter de la casa donde lo habían resguardado y lo refugió en otro barrio. Se respira un clima tenso en la popular barriada. Anoche, la Policía estaba en alerta por si se producían nuevos incidentes.
A los familiares y amigos del muerto no les cayó para nada bien la resolución judicial de dejar en libertad a los hermanos Emiliano y Walter Concha. “Se la van a cobrar. A la madre de los pibes le dijeron que esto va a ser ojo por ojo”, confió a LM Neuquén un pesquisa que trabaja en el caso.
En ese contexto de violencia y venganza, en la madrugada del sábado un grupo de muchachos fue hasta la casa donde vivían en el barrio los Concha, que abandonaron el mismo día del crimen, y les quemaron el Dodge 1500 que había quedado en el lugar.
No conformes con eso, fueron hasta la casa del padre de los pibes, Juan Concha, y le apedrearon la vivienda y le rompieron los vidrios.
Personal de prevención de la Comisaría 3ª tuvo que intervenir y se convocó a la Metropolitana por si era necesario disuadir a los agresores, que finalmente escaparon del lugar.
Juan Concha, en diálogo con LM Neuquén, confió: “Tengo miedo por lo que les pueda pasar a mis hijos. No sé qué voy a hacer”. El hombre analiza pedirle al fiscal del caso custodia para su familia.
Juan fue la persona que entregó el arma homicida a la Policía, pero prefirió no seguir brindando declaraciones porque quiere que baje un poco la tensión entre las familias.
Ayer a la mañana, al trascender que el presunto autor del disparo, Walter, estaba en una casa en la vecina localidad de Cipolletti, en lo de unos familiares, la Policía neuquina montó un operativo para sacar al joven del lugar, y ya fue puesto a resguardo en otro barrio de la capital neuquina, pero sin custodia.
“Está prácticamente encerrado y muy asustado, porque lo quieren matar”, reveló la fuente policial consultada.
En este contexto, se aguarda que la familia decida rápidamente si solicitará custodia especial para los hijos que están en una situación muy complicada.
Tomar partido
En el barrio Islas Malvinas todos se juntaban con todos, o casi todos, a pesar de la diferencia que había entre Amigo y los Concha. El crimen de Alexander cambió a los pibes del barrio.
“Es muy tensa la situación porque se han visto obligados a tomar partido por uno u otro bando”, detalló el investigador, que aseguró que en su mayoría son pibes mayores de 14 años. “Son entre ocho y diez por bando que a su vez tienen más amigos”, explicó.
“Quieren matar a uno de los Concha, a cualquiera de los dos”, sintetizó el informante el motivo de los ataques.
El crimen que desató la guerra en la barriada
NEUQUÉN
La madrugada del miércoles, en el paredón que da al playón de la Escuela 150 del barrio Islas Malvinas, Emiliano y Walter Concha discutieron con Alexander Amigo. Los hermanos fueron a buscar un arma de fuego a la casa de una jefa narco de Cordón Colón. Ella les dio un revólver calibre 22 con tres balas en el tambor de ocho alvéolos.
Los Concha volvieron al paredón, Emiliano bajó de la moto y peleó con Alexander. Cuando intentó sacar el arma, se le cayó al suelo. Los amigos de Alexander corrieron para tomar el arma pero Walter fue más rápido. La levantó y ejecutó dos disparos: uno le perforó el corazón a Alexander. El pibe murió en los brazos de su novia, con la que tenía dos hijos, camino al hospital.
Durante esa jornada, Emiliano quedó detenido cuando fue a denunciar a la Comisaría 3ª que le habían apedreado la casa; y Walter se entregó horas después ante el fiscal Maximiliano Breide Obeid. Al arma homicida la entregó Juan Concha, papá de los pibes. El hombre la había escondido en un basural al pie de la meseta.
El fiscal le imputó a Walter el delito de homicidio agravado por uso de arma de fuego y, si bien pidió la prisión preventiva, la jueza Ana Malvido se la denegó, por lo que el joven recuperó la libertad.
Esto indignó a la familia de la víctima y a sus amigos, que están decididos a ir por los Concha.