El hecho sucedió en la Iglesia Católica Internacional de la toma 7 de Mayo. Eran las 7:10 cuando el pastor llamó a la Comisaría 18ª porque alguien había entrado al templo y faltaban algunas cosas.
Al llegar, los uniformados comprobaron que, además de estar la puerta rota, faltaba el equipo de sonido completo, valuado en más de 30 mil pesos.
También había desaparecido del lugar una carretilla, pero el que se la llevó no pensó en usarla para trabajar, sino para poder trasladar las tres cajas de audio con los parlantes de 18 pulgadas y la consola con amplificador. Para el delincuente que haya estado allí, la carretilla fue una salvación divina. Sin embargo, terminó siendo su castigo.
Es que la rueda de la carretilla dejó el rastro marcado en las calles de tierra del barrio, y los policías no tuvieron más que seguirlo para encontrar las cosas robadas.
A sólo dos cuadras de la iglesia, en el patio de una casa, delimitado con alambre y algunas maderas, contra una pared estaba la carretilla.
Minutos después se sumaron más policías al procedimiento, y mientras esperaban la orden de la Justicia para allanar, llegó la dueña de casa, una mujer que había salido temprano para lograr conseguir un turno para un médico del hospital.
Sorprendida por semejante despliegue, la mujer habló con los policías y no sólo reconoció que la carretilla no era de ella, sino que también los dejó pasar para revisar la casa. Así fue como, dentro de una habitación, debajo de una manta, estaban los parlantes y la consola de sonido.
Cargada de resignación, la mujer les reconoció a los policías que no sabe qué hacer con su hijo, que no puede controlarlo y que incluso desde hace un tiempo comenzó a juntarse con los Champú. El joven no estaba en la vivienda, por eso la Policía no pudo detenerlo.
Sin detenidos
El incontrolable que se junta con los Champú
Pese a dar con las cosas robadas, la Policía no logró detener al autor. Es que la dueña de casa accedió a que la Policía revisara la vivienda porque desconocía de dónde había salido la carretilla. En la casa estaba el esposo y una pareja joven con un bebé, y la propia mujer reconoció que "les estaba dando un lugar donde dormir".
A los dos hombres los detuvo la Policía y poco después, cuando los identificó, los dejó en libertad.
Para los investigadores el hecho lo cometió el hijo de la mujer, un joven que, según su mamá, "es incontrolable, más ahora que tiene nuevas juntas". Esos nuevos amigos serían algunos integrantes de Los Champú.