Servian Riquelme llegó al debate detenido y con prisión preventiva, y enfrenta una acusación por el "homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género" (femicidio) de su pareja González Ayala. En su requerimiento de elevación a juicio, el fiscal que instruyó la causa, Andrés Madrea, abordó la perspectiva de género y sostuvo que en este caso el imputado tuvo con su concubina "un especial ahínco por su condición de mujer". "El aquí acusado la mató, la descuartizó, la afeó, la desechó en una cloaca para eliminar hasta la más mínima imagen femenina", recalcó el fiscal en el dictamen.
El hecho ocurrió entre el 15 -último día en que fue vista por testigos- y el 16 de marzo de 2019 en la casa que compartían, en el Barrio San Martín, del Barrio 31 bis de la Capital Federal. Madrea afirmó que Servian Riquelme planificó dejar a sus hijos al cuidado de su familia la tarde previa al crimen para "estar a solas con la víctima antes, durante y después de darle muerte".
Como posible móvil, el fiscal mencionó que la relación entre Waldo y su mujer, ambos de nacionalidad paraguaya, estaba terminada y que mantenían una disputa por la venta de la casa, algo que el imputado pretendía y a lo que la víctima se negaba. En su requerimiento, el fiscal dio detalles de la macabra escena del crimen con la que se encontró la Policía de la Ciudad el 17 de marzo de ese año.
Una olla con "restos humanos seccionados que habían sido sometidos a proceso de cocción", un horno eléctrico y un cuchillo de cocina con rastros de sangre, la "amoladora angular" con sus discos de cortes dentro de un balde -herramienta utilizada para despedazar el cadáver-, son algunos de los elementos que fueron hallados en la cocina.
Según la hipótesis de Madrea, el baño fue el lugar elegido por Servian Riquelme para "llevar a cabo su plan criminal" mientras la mujer se duchaba y el sitio donde luego descuartizó el cadáver durante un lapso "de dos a tres horas", según la estimación de los peritos. Para ello, dice el fiscal, Servian Riquelme se tomó incluso el trabajo de desmontar el inodoro y el vanitory, que fueron hallados en una habitación contigua con sus huellas dactilares.