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Kathleen Krüger, la mente brillante detrás del mejor equipo del mundo

Es jefa de equipo del Bayern Munich, campeón del sextete esta temporada. Un logro que solo consiguió el Barcelona de Guardiola.

Entendió al poco tiempo de ser futbolista profesional que lo suyo podría ser más eficaz del lado de afuera que del lado de adentro del campo de juego. Aun así, la pasión de Kathleen Krüger por patear una pelota la llevó a volver a intentarlo nueve años después de su retiro, en realidad a sacarse las ganas, cuando en 2018 formó parte del plantel del SC Amicitia Munich. Más que formar parte del plantel, en ese equipo de las categorías de ascenso del fútbol femenino de Alemania, Kath tuvo la ocasión de despedirse definitivamente jugando dos partidos. Un paso ciertamente intrascendente si no fuera que a nadie le escapaba que esa mediocampista central, con mucha personalidad aunque poco talento, estaba más cerca de parecerse a Franz Beckenbahuer por su manejo y toma de decisiones sin la pelota que con ella. Ya era reconocida por su labor gerencial en el FC Bayern Munich. Como casi nunca en su carrera, que en 2003, con 18 años recién cumplidos, se había iniciado en el filial del club bávaro para subir al año siguiente al equipo principal, que jugaba la Bundesliga femenina donde estuvo hasta 2009 antes de ponerse a estudiar la carrera de Gestión Deportiva, todos los que la vieron en aquel par de partidos sabían que esa chica era “la jefa”.

Krüger representa el poder de la mujer empoderada. En mayo del año pasado, en plena pandemia, con todas las actividades deportivas estancadas en Europa, cumplió 35 años. Pero nunca perdió ni cedió el control. Ser rubia y de ojos verdes no destaca demasiado en un país como Alemania donde la mayoría de sus habitantes tienen esos colores de pelo y de ojos, pero lo que sí la hace distinta es ser la única mujer que ocupa un cargo tan importante en un equipo de hombres en la Bundesliga. Y no en cualquier equipo, sino en el mejor de Alemania, en el mejor de Europa y ahora, también, en el mejor del mundo. Ella es la Team Manager del Bayern Munich que con su victoria ante Tigres en la final del Mundial de Clubes, no sólo se consagró como el más campeón de todos los campeones continentales, sino que ganó absolutamente todo lo que se le puso adelante. Se adjudicó la Bundesliga, la Copa de Alemania (Pokal), la Supercopa de Alemania, la UEFA Champions League, la Supercopa de Europa y, ahora, el Mundial. Seis títulos en fila, el “sextete” como le dicen los españoles, logro que sólo tenía en el planeta fútbol nada menos que el Barcelona de Messi y Guardiola, que también ganó todo lo que disputó en 2009.

En ese contexto ultraganador, Krüger cumple un rol clave. Es la “jefa de equipo”, nombre que describe su cargo que cumple a diario tal cual es. Piensa, toma decisiones, ejecuta, lidera… Y vuelve a pensar. Una vida en continuado, algo que también es literal porque ella misma define que su labor no se detiene nunca, que desde que aceptó ocupar este lugar su compromiso es al 100% con algunas pocas salvedades. ¿Cuáles? Navidad y Año Nuevo –ambas en el crudo invierno alemán- y unos días de verano en los que se toma vacaciones y trata de desconectarse, aunque la pandemia de coronavirus –como a todos- la obligó a reprogramar mucho más que sus vacaciones.

De hecho, lo que más debió reconfigurar Kathleen fue su pulido sistema de trabajo que ya lleva más de ocho años de eficacia probada y reconocida por todos lo que le pasan cerca, en especial por sus “jefes”, los Directores Deportivos, y sus “pares”, los entrenadores del primer equipo, como fue el caso de Pep Guardiola quien supo que sería DT del Bayern Munich casi un año antes de asumir –a mediados de 2013- y en ese lapso, además de ponerse a estudiar alemán, comenzó a interactuar con la jefa de equipo para interiorizarse de muchos detalles de la institución que él desconocía. Pero, especialmente, para comenzar a coordinar la forma de conducir. Un obsesivo que intenta no dejar cosas libradas al azar, porque entiende que en la altísima competencia el éxito se encuentra en los pequeños detalles, y una perfeccionista incansable que sabe escuchar tanto como aplicar su fórmula.

En el último año Krüger debió reformular muchas de sus estrategias. El “homeoffice” no está hecho para una mujer de sus características pero no tuvo más alternativa que, durante un buen tiempo, ajustarse a reglamento, porque el Covid-19 atacó fuerte a Europa en dos etapas separadas por el verano y los frenos del mundo se clavaron sin poder hacer mucho más que cuidarse. En 2020, como nunca, el fútbol tuvo un parate histórico y fue en su etapa definitoria, en el caso del Bayern mientras lideraba cómodo la Bundesliga -como en esta temporada lo está volviendo a hacer- y tenía una muy buena ante el Chelsea, en los octavos de final de la Champions. Pero debió resolver todas las instancias en Lisboa, el terreno neutral elegido por la UEFA, donde se resolvió el gran torneo europeo que el equipo de Munich ganó al trotecito para convertirse en el tercer equipo europeo –junto al Liverpool- que más veces levantó esa Copa.

En una delicada mixtura de dulzura y seriedad, “la jefa” Krüger es mucho más que una coordinadora de logística. Muchos de los que la rodean destacan esos rasgos como los más salientes de su personalidad y resultaron un sostén fundamental para los jugadores y el cuerpo técnico, quienes tuvieron todo lo necesario para cumplir con las metas fijadas, aun con todos los obstáculos que hubo. La cabeza de Kathleen mostró una fortaleza espiritual y un ímpetu contagioso, y aportó soluciones de entrenamiento, logística, nutrición, y hasta prestó su oreja para que los futbolistas no perdieran su eje en los tiempos de aislamiento. “Soy la responsable de la preparación logística del plantel. Me encargo de que todo esté listo antes de que los futbolistas lleguen a las prácticas, para que tengan todo lo que necesiten. Y si es fuera de nuestro campo de entrenamiento, porque hay que salir de Munich, que las cosas estén en condiciones desde las comodidades del hotel, pasando por los espacios en común, salas de conferencias o trabajos físicos”, describe su función, que incluye, además, pautar y coordinar los encuentros vinculados con los sponsors del club y los jugadores.

Por todo este despliegue no es casual que los futbolistas piensen en ella en el momento de la gloria y sus agradecimientos, al igual que los integrantes del cuerpo técnico liderado por Hans-Dieter Flick, quien en más de una ocasión felicitó públicamente el trabajo de la Team Manager. Y hasta bromeó acerca del poder de Krüger cuando dijo que antes celebrar cualquier título ganado, “veremos qué nos deja hacer Kathleen y qué no”.

Hincha fanática del Bayern Munich, con un lugar reservado en la tribuna sur del viejo Estadio Olímpico, donde de niña –tiempos en los que combinaba sus horas con la escuela y el karate- iba a ver los partidos junto a su padre y su hermano. Hoy su sector en el moderno Allianz Arena está mucho más cerca de la cancha y de la toma de decisiones. Y su corazón sigue latiendo con el mismo pulso y siempre en rojo y blanco. Ahí jugó hasta los 24 años cuando decidió colgar los botines y meterse de lleno a estudiar Gestión Deportiva, que le apasionaba tanto como la pelota, pero que apenas le ocupó seis meses de su vida antes de modificar definitivamente su futuro: en 2009 asumió Christian Nerlinger como Director Deportivo y ella ingresó al club –en realidad nunca se había terminado de ir- esta vez como asistente de quien era la nueva cabeza del fútbol del Bayern Munich. El tiempo la fue afianzando y le permitió mostrar sus cualidades, ciertamente más lucidas que cuando ocupaba la mitad de la cancha del equipo de fútbol femenino. Luego de tres años, Nerlinger dejó su cargo y ella, lejos de ser apartada, fue ascendida. Y bajo la gestión del nuevo director, Matthias Sammer, comenzó a ser “la jefa” en 2012. Y desde entonces, ratificada por Hasan Salihamidzi, sucesor de Sammer en 2017, la organización es toda suya.

Habla poco de fútbol con los jugadores pero no se priva de hacerlo, lo disfruta, en esencialmente futbolista. Sin embargo, tiene en claro su rol y sus responsabilidades. “Todos tenemos el mismo objetivo –aclara-: ser profesionales y exitosos”. Por eso es apreciada y respetada, y pareciera que tiene comprado un boleto eterno en un club en donde los ex jugadores siempre participan. Como alguna vez Beckenbahuer, que supo ser presidente, y ahora lo es de forma honoraria al igual que Ulrich Houennes, o como Rummenigge, el Director General del Bayern Munich. En el club de “los ex”, Kathleen es “la ex” que se ganó su lugar fuera de la cancha, de igual a igual, empoderaba por sus decisiones y la valoración de su incansable y eficaz labor diaria. “Nunca me quejaría de lo que hago porque me gusta demasiado. Y me siento muy a gusto estando en equipo, porque entiendo que tu equipo es siempre tu círculo de amigos”. El “sextete” también es de ella.

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