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Kevin recuperó la sonrisa: ya patea su nueva pelota

Desde un auto le robaron su primera "redonda". LM Neuquén le regaló otra.

Sofía Sandoval

ssandoval@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- Cuando llegaron a verlo, Kevin ofreció una mirada tímida desde el cuarto de sus padres, en una pequeña casa prefabricada que la familia alquila en Canal V. Sólo cuando observó un paquete que se adivinaba redondo, se acercó por debajo de la mesa y recibió su segunda pelota con unos ojos oscuros que parecían sonreír. Sólo entonces se borró la tristeza por quedarse sin jugar al fútbol, después de que un automovilista le robara su primer balón.

Kevin había festejado el tercer cumpleaños de su vida el 1º de noviembre. Fue entonces cuando su tía le llevó el regalo que esperaba: su primera pelota reluciente, con vistosos vivos azules y amarillos. No bien abrió el paquete, salió afuera a patearla con una fuerza llamativa para su corta edad.

Así lo hizo también el sábado pasado, mientras su mamá Laura lavaba los platos y escuchaba el ruido ahogado de las zapatillas que golpeaban el cuero hinchado. Su hermano Joaquín, de diez años, se fue un momento al baño y Kevin esbozó un tiro libre con una fuerza extraña para sus tres años y una dirección dudosa, propia de su edad, que terminó por lanzar la pelota a la calle.

“¡El tutú se llevó la pelota!”, gritó con su vocabulario infantil y un llanto amargo que le salió desde muy hondo. Entonces colgó sus piecitos en la reja para mirar a la transitada calle Zeballos, sólo para ver al coche alejarse con su regalo más preciado.

Su hermano Joaquín salió corriendo del baño para auxiliarlo y llegó hasta la esquina, revisando todos los autos con el fin de divisar un atisbo amarillo y azul, un trocito de cuero, un rastro al menos de la pelota de su hermano. Pero nada. El balón quedó escondido.

“Yo sé que lo vieron por la reja, que lo escucharon llorar, pero se la llevaron igual”, dijo Laura, sorprendida por la maldad de algún adulto que le robó la pelota a su hijo de tres años. Es que la puntería de principiante de Kevin siempre genera muchas devoluciones de la bocha del otro lado del paredón, pero ella nunca se imaginó que alguien no atinara a regresarla a través de la reja.

Laura agradeció con entusiasmo la pelota nueva que le llevó LM Neuquén, y mientras sus hijos la pateaban alegres en el patio, explicó que su única intención era generar algo de culpa en un corazón frío que se atreve a robarle un juguete a un niño.

Tiempo: Dentro de no muchos años, Kevin ya podrá ingresar a una escuelita de fútbol.

Regalos sólo para los cumples

Aunque Kevin es el más mimado de la casa, sus padres esta vez no pudieron devolverle la sonrisa. Y la pérdida de su balón, con el que jugaba entusiasmado, fue una situación que afligió mucho a toda la familia.

En un hogar donde los recursos no sobran, los juguetes llegan de forma aislada y casi únicamente en las ansiadas fechas de cumpleaños.

Los cuatro miembros del grupo familiar de Kevin viven ajustados en una vivienda pequeña que alquilan en Canal V y se sostienen con un único ingreso: el de Laura, una joven mamá que trabaja como empleada administrativa. Su esposo, Pablo, se dedica a los chicos y a revisar los avisos clasificados en busca de algún trabajo. Por eso, aprovechó también la atención que generó Kevin para ofrecer sus habilidades.

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