México. El director Guillermo del Toro, que el domingo se llevó cuatro estatuillas en la 90ª ceremonia de los Premios Oscar (incluida las de mejor película y mejor director), gracias a su film La forma del agua, confesó que su gran obsesión por las criaturas extrañas y los fantasmas se la debe a su abuela materna, que lo castigaba de crueles formas cuando era muy pequeño.
“Fui educado en una versión muy cruda y oscura del catolicismo de la mano de mi abuela, que me solía decir que tenía que pagar por todos sus pecados, de lo contrario sería envuelto en llamas”, lanzó el cineasta, para luego explicar cuál era la mayor tortura que le aplicaba su abuela: “Yo tenía entre 4 y 6 años y les aseguro que aún no había pecado, pero ella metía chapas de botellas en mis zapatos para que yo sangrara y así pagara con su dolor a Jesús”, resumió.
Como si esto no bastara, Del Toro contó también que la mujer intentó exorcizarlo dos veces porque no podía parar de dibujar fantasmas. “Mi abuela intentó exorcizarme dos veces para que yo dejara de dibujar fantasmas y pensar en ellos”, señaló.
Afortunadamente, su madre descubrió los castigos que le imponía su abuela, por lo que le puso fin a las “penitencias” y los ratos de angustia del director.
Set: Del Toro explicó que las mansiones terroríficas de sus films están basadas en la casa de su abuela.
Sin descanso
Como si se tratara de una criatura siniestra, el ganador del Oscar reveló que vivió varias experiencias “paranormales” con su abuela. “La película Crimson Peak (en español La cumbre escarlata del 2015) se basa en una experiencia que le sucedió a mi madre: poco después de que la abuela murió, ella visitó a mi mamá. Además, yo he experimentado fantasmas en mi vida”, relató.
Por otro lado, el realizador aseguró que los pasillos interminables de las fantasmagóricas mansiones que aparecen en algunas de sus películas se basan en la antigua casa de su abuela.