Si bien en esta ocasión no se llevaron nada, el comerciante se mostró muy preocupado y dijo que lo entristece la situación.
"Hay cosas que están pasando alrededor nuestro y no nos damos cuenta. Entraron por la diagonal, y fueron barreteando las puertas. Pasaron por la sala y llegaron hasta acá (señalando la barra), saltó la alarma y se fueron", relató.
$80 mil: El cálculo que hizo el concesionario de las pérdidas que tuvo en los robos anteriores.
Los ladrones ingresaron por la diagonal Alvear y se tomaron el tiempo para romper un candado, sacar las rejas y abrir una puerta de blindex. En el interior rompieron otra puerta, pero como da a un patio interno con escenografías viejas, no les interesó.
Desde allí pasaron por la sala de teatro para acceder al bar. En el lugar rompieron una puerta que da a la cocina, donde hay diversos artefactos electrónicos y electrodomésticos. Pero fue en ese momento cuando la alarma los obligó a huir.
"La sensación es de impotencia total. Este es un lugar histórico en Neuquén, con casi 90 años de historia. La mayoría de los artistas de la provincia convergen por acá, esto se construyó con el esfuerzo de ellos y, después de todo eso, viene gente de mal vivir y te destruye todo", comentó Verdugo.
En cuanto al daño, el comerciante confió: "Ahora fueron sólo unas cerraduras, pero todo cuesta guita. El daño es económico, pero también producen un daño en lo más profundo de uno. Uno hace un esfuerzo importante, se sacrifica por las ganas de crecer de manera honesta para que vengan y te rompan todo", sentenció.
"Lo peor es que nadie ve nada"
Richard señala con la mano las salas de audiencias del Poder Judicial y comienza a explicar: "Acá enfrente debiera haber una cámara de seguridad y no hay nada. Acá a la vuelta está la fiscalía y tampoco hay cámaras. Vas a preguntar, porque tienen custodia en la noche, y te dicen que no tienen idea qué pasó, que ellos no vieron nada".
Cuando la actividad comercial cesa, algunas calles del microcentro quedan desiertas y suelen transformarse en tierra de nadie. "Es una zona muy insegura de noche, a las 10 ya no queda nadie y los ladrones aprovechan", se quejó, indignado, el comerciante.