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Por Luis Castillo - castillol@lmneuquen.com.ar
El 7 de diciembre de 2007, Ángel Esteban 'Rulo' Salvi decía adiós, dejando un legado musical muy poderoso. La partida del emblema y guía de La Moto significó un gran vacío, un espacio difícil de reemplazar. Pero Rodolfo, su hermano (archiconocido como el Mono), apenas días después de esa dolorosa pérdida, decidió mantener el fuego de una familia que nació y mamó el rock desde siempre.
Sin previo aviso ni tiempo para difusión, el “tío” –como lo llama su entorno íntimo- reunió a la banda y se despachó con un show en el Parque Central. La gente y el barrio respondieron como siempre y, a partir de ese respaldo, el Mono se cargó a sus espaldas el legado y más de 100 canciones que dejó su admirado Rulo. Ese fue el momento bisagra en la historia de La Moto para seguir adelante con un nuevo guía que, sin quererlo, se trasformó en la voz de una de las bandas más queridas de la Patagonia.
A 13 años de ese episodio, la película tuvo otra profunda pérdida: el Mono, al que la gente por la calle le pedía una selfie, el único rockero que plasmó su voz en el Himno de Neuquén, partió cuando nadie lo esperaba. Fue otro cachetazo de la vida para los Salvi. Pero recogiendo el empuje que supo tener su tío, Jonás y Fito –sobrinos de Rodolfo- ya avisan que hay larga vida en La Moto.
Este viernes, también como hace 13 años, el Mono tomaba el mismo viaje que su hermano. Toda su familia y sus amigos de la banda dejaron que sus cenizas se fueran por las aguas del río Limay: un ritual emotivo y de amor que se inició con el Rulo. Porque todas las almas de la familia Salvi parece que están destinadas a unirse en el mar.
En este último tiempo, el Mono estaba entusiasmado por grabar el nuevo disco de La Moto. ¿Cómo fue recibir ese duro golpe en la familia?
Jonás: Nos agarró de sorpresa y fue inesperado para toda la familia y amigos. El Tío (por el Mono Salvi) estaba con todas las pilas para grabar. Pero ojalá que a nosotros nos pase, así como le tocó a él, porque se fue dormido después de rockear tantos años. Nos queda seguir adelante con las enseñanzas de vida que dejaron mi papá y el tío.
Despidieron al Mono en el río, algo que ya hicieron con su padre. ¿Qué significa el Limay para la familia?
Jonás: Es algo que mi viejo (por el Rulo) dejó escrito y la familia lo tomó también como un legado. Arrancó con mi papá, siguió con mi mamá y ahora el tío Mono. Quiere decir que vamos todos para el Limay. Todos somos parte de ese río desde chicos. A mi viejo le gustaba mucho ir y tocar la guitarra entre toda la familia.
Fito: A nosotros no nos gusta mucho esa idea de ir al cementerio. Esto lo vivimos distinto por el Rulo. El Limay nos conecta mucho, y hacer este tipo de despedida, de tirar las cenizas, unas flores, pegarnos un baño, es un poco para que cada familiar descanse en paz. En cualquier lugar del mundo el Limay conecta con todo. Y todo termina en el mar.
Si hay que elegir un lugar de Neuquén que identifique al Mono, ¿cuál sería?
Fito: El Parque Central. Hace mucho tiempo él tenía su parada sobre Mitre y Río Negro, donde vendía los discos, posters, remeras de la banda. Pero el Mono fue un personaje de Neuquén con todas las letras. Vos caminabas con él por la calle y tenías que estar esperando horas. La gente siempre quería saludarlo y sacarse una selfie. Era increíble lo que pasaba.
Hay un lazo muy fuerte de amistad con Ricardo Iorio. ¿Cuál fue su reacción?
Jonás: Los primeros que se comunicaron fueron el Tano Marciello (guitarrista de Almafuerte), Ricardo y el Mono de Kapanga. Nos alentaron mucho para que esto no se apague, no se muera. Ricardo nos remarcó que no perdamos el tiempo y que sigamos para adelante como hacía el tío. Él se subía a un colectivo que iba a Roca o más allá y se ponía a vender discos de La Moto. La banda era su vida.
Luego de la partida del Rulo, su tío fue clave en la continuidad de la banda.
Jonás: Imaginá que, para la familia, además de ser mi papá, el Rulo era una imagen muy poderosa para todos. Era un líder en todo sentido.
El tío fue clave y nos siguió haciendo la pata con la banda y rompió una barrera muy grosa para la familia. Nos han dejado un legado en canciones y no vamos a bajar los brazos.
A partir de la ausencia de una figura a la cual todo el mundo le expresaba su cariño en la calle, ¿evaluaron cómo sigue esta larga historia de La Moto?
Fito: Por supuesto que la idea nuestra y de toda la gente que está con La Moto es seguir con mucha más fuerza. Somos muy jóvenes todavía y queremos mucho lo que hacemos. No está en la mente de nadie parar.
El Mono había adelantado que el nuevo disco estaba encaminado. ¿Quedó algún registro de él que pudiese estar presente en la placa?
Jonás: No va estar presente porque todavía no había nada grabado. Nuestra idea ahora es plasmar los 30 años de La Moto en un disco. Irá desde Sobrevivientes (primer disco del grupo editado en 1991) hasta No terminé todavía (2012). Vamos a potenciar a la banda. A mí me encanta la guitarra, pero me gustaría cantar en algunos temas. Creo que vamos a darle entre toda la familia para adelante.
Fito: Va a ser un disco muy hermoso para el que le gusta mucho La Moto. En el disco también vamos a incluir el Himno Provincial de Neuquén con la voz del Mono. Si bien lo hemos tocado en vivo en distintos lugares, no está en formato físico. Además, a la versión que cantó él se le agregó una estrofa que no tiene la versión que grabaron los hermanos Berbel. Creo que es el único cantante de rock de la zona que grabó ese himno.
Tito Carrizo es uno de los cantantes que acompañaba al Mono en escena como invitado especial de la banda. ¿Está la idea de sumar un nuevo vocalista?
Jonás: Va a haber una rotación de cantantes. Tito es nuestro plomo (asistente) pero canta dos o tres temas y después está Fito. Por eso es muy posible que me sume yo. Creo que tuvimos una de las mejores gargantas a nivel nacional.
En la familia ya están los chicos que asoman como músicos. ¿Hay intenciones de que hagan alguna participación en el nuevo disco?
Jonás: No sabemos todavía qué puede surgir. El hijo de Lautaro, que es mi hijo y también toca, es el más chico, con 12 años, y ya toca el bajo. Como que hay banda para rato porque las generaciones van a seguir y es seguro que van a tocar nuestros hijos y sobrinos. Ellos desde chicos ya agarraban los instrumentos por sí solos. Eso ya es algo de la familia misma que a nosotros también nos tocó vivir. Parece algo de locos, pero en nuestra familia todo el tiempo hay música. Y todo el tiempo suena La Moto.
Fito: Jonás tiene a Nazael, de 14 años, y toca batería. Está estudiando en la Escuela de Música. Después están Jonathan, que toca la guitarra, y Maia (10), que toca el violín. Después, por el lado de mi hermana Saloa, Josué (18) también toca guitarra y ya ha estado en el escenario con La Moto. Y el más chico es Atiel (8), que ya agarró el bajo. Lessue (17), que es hijo mío, le gustan las “guerras de gallos” y rapea. Por eso va a ver banda para rato.
Jonás: La antorcha de La Moto no se apaga.
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