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La carta que se terminó de escribir 24 años después

Por un escrito de su madre, una neuquina conoció a su padre.

Martín Pedoni

pedonim@lmneuquen.com

"Una carta, mi amor, sólo una carta que me cuente detalles de tu vida...". La memorable canción del grupo Los Nocheros, escrita por Daniel Toro, bien podría resumir parte de esta historia, que tuvo como puntapié inicial la carta de Alejandra, la mamá de Florencia López.

Gracias a las 11 carillas escritas de puño y letra, la joven hace un par de meses pudo cerrar un capítulo de su vida y abrir otro en el que conoció a su padre biológico después de 24 años de vida.

Aunque supo la verdad desde la adolescencia, recién hace cuatro años que Florencia comenzó la búsqueda incansable no sólo para conocer a su progenitor, sino para completar el sueño de su madre: que César leyera la carta en la que Alejandra le confesaba su amor y le hablaba de su hija en común.

Sólo recordar todo lo vivido en este último tiempo hace que la voz se le entrecorte y que sus ojos se iluminen. No es tristeza, sino emoción. "Siento que me saqué un peso de encima que me permitió recuperar a un papá, una abuela, y tener más hermanos", contó Florencia a LM Neuquén.

La historia, que por momentos se acerca a una novela de intriga, es un ejemplo de perseverancia y lucha, a pesar de los tropiezos propios de la vida, que muchos ya encuentran como un incentivo para seguir en la búsqueda de familiares perdidos.

"Me preguntaba si lo iba a encontrar, cómo iba a ser ese día o si me iba a aceptar. No sabía cómo hablar o qué decir cuando lo viera", agregó la joven, que es madre de una niña y trabaja de auxiliar de servicios en una escuela neuquina.

Florencia López
Florencia hoy tiene dos papás: Roberto, el del corazón (izquierda) y César, el biológico (derecha). Superó las adversidades para poder cerrar un capítulo de vida y un sueño que tenía su madre.

La carta de Alejandra fue el disparador y se le sumaron el recuerdo de su hermana mayor -que había visitado con su madre la casa de César- y luego el aporte de un grupo de Facebook que busca familiares en distintas latitudes y que lleva como nombre "Dónde estás?".

Así Florencia fue atando cabos sueltos y el camino de la vida la llevó hasta las calles del barrio Islas Malvinas, donde golpeó cada una de las puertas de viviendas del sector en busca de un dato que le permitiera hallar a su padre.

La carta fue una de las piezas del rompecabezas que armó Florencia.
La carta fue una de las piezas del rompecabezas que armó Florencia.

"La gente no nos atendía y los que sí, hacía poco que vivían en el barrio", comentó. Y recordó: "En un momento me dijeron que se había muerto y ahí me agarró un bajón porque nunca había pensado en esa posibilidad".

Un nombre aquí, un teléfono allá le permitieron ir armando el rompecabezas que la llevaría primero a la casa de su abuela paterna y luego a Plottier, para encontrarse finalmente con su padre.

La historia que había comenzado cuatro años y medio atrás, con altibajos y sinsabores, el 18 de marzo culminó en un abrazo en medio de lágrimas. Hace quince días festejó su cumpleaños con sus dos papás y plena de felicidad.

227.321 personas ya suma el grupo de Face "Dónde Estás?"

Florencia se incorporó luego de que la recorrida barrial no diera frutos. Los datos de la red social fueron allanando el camino. Hoy recibe felicitaciones y pedidos de consejos de todos lados.

El tapicero y el Gaucho Rivas

Dos vecinos de barrio Islas Malvinas fueron claves en la búsqueda. Antonio Porman escuchó su historia y le dio los primeros indicios. El gaucho Rivas le señaló dónde encontrarlo y cerrar la historia con un final feliz.

El largo camino lleno de dudas que tuvo un final feliz

Florencia nació en 1993 fruto de aquel amor perdido de su madre con César que, por los vaivenes de la vida, nunca se animó a contarle a su amado ni a cruzarse con él una vez más.

La mujer comenzó a escribir y a confesarse en esas líneas sobre aquello que el hombre le había hecho sentir, el verdadero amor, y ella no lo había correspondido en los últimos encuentros, ya que estaba rara por una razón especial: en su vientre se gestaba una vida.

"César, espero que no te sientas mal por todo esto. Todo fue culpa mía. Ahora ya te dije la verdad", escribió la mujer por entonces.

Alejandra murió hace ocho años. Florencia dice que hoy estaría feliz.
Alejandra murió hace ocho años. Florencia dice que hoy estaría feliz.

Alejandra había visto por última vez a César en un baile y él la había invitado a su casa una vez más, pero ella había preferido quedarse sola. La mujer le confesó que lo amaba pero que sabía que había regresado con su familia, por lo que no se perdonaría romper ese vínculo. "Guarda los poemas que alguna vez te regalé", cerraba la extensa carta.

A pesar del ofrecimiento de su propia madre, Florencia no sintió curiosidad apenas conocida la noticia de buscar a su verdadero progenitor, pero la muerte de Alejandra y luego el nacimiento de su hija le despertaron las ganas de cumplir aquel sueño frustrado de su mamá: que César supiese que lo había amado y que fruto de ese amor había nacido ella.

La misión no era fácil. Tenía una carta, un nombre y un recuerdo: el de su hermana mayor que se acordaba de aquel hombre que había conquistado el corazón de su madre.

La infructuosa búsqueda hizo que se enfermara y debió frenarla. Luego encontró el grupo de Facebook y más tarde a dos vecinos clave. "No hay que bajar los brazos y hay que seguir pase lo que pase. La posibilidad del desencuentro existe pero siempre hay una oportunidad", enfatizó Florencia.

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