"Por lo general se llevan algo más pequeño y la mayoría de las veces relacionado con el verano, como inflables o piletas", contó Alberto, del bazar Mundo Importado, algo que también observó Soledad, propietaria de la juguetería Arlequín.
De todas maneras, la gran mayoría relevó que no hay un artículo que se imponga o que sea requerido por los niños y niñas, como ha ocurrido en otras oportunidades. "Como sucede siempre, lo que vende la tele es lo que muchos piden, pero no todos los padres pueden comprarlo", indicó un comerciante del Bajo, resignado ante la poca demanda a horas del cierre de su local y el paso de los Reyes Magos.
"Compré algo porque no me gusta ver la cara de mi hijo y la de mis nietos triste luego de preparar el pasto y el agua", dijo Noemí, aunque aclaró que el dinero no alcanza para comprar cosas sofisticadas.
En esta ocasión, los camellos que recorrieron las calles de la ciudad sufrieron menos de lo habitual. Y hubo una razón: la carga no fue la esperada. Sin embargo, la sonrisa de los más pequeños no pudo esconderse y todos tuvieron su merecido, en menor o mayor medida.
Los videojuegos, la novedad de este año
El estreno de Star Wars: El despertar de la fuerza episodio VII el 18 de diciembre trajo aparejado que cientos de niños pidieran para Navidad juguetes relacionados con el film. Se trata de la primera película de la nueva trilogía que realizará The Walt Disney Company.
Sin embargo, los jugueteros de la ciudad aclararon que hay clásicos que siempre se mantienen. Entre ellos están los juegos de mesa, los osos de peluche, las muñecas, los Lego o los autos a control remoto.
Este año, la novedad fueron los videojuegos que comparten padres e hijos.
"Hay muchos padres jóvenes que aprovechan y les compran algún juego a sus hijos, pero a la vez es para ellos. De esa manera pueden zafar en la casa también", comentó entre risas el encargado de un local del centro neuquino.