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La droga de diseño legal que causa estragos en Holanda

Se trata de una sustancia sintética que se puede comprar en forma legal, causa una gran adicción y tiene en vilo a las autoridades sanitarias.

En medio de la pandemia por la Covid-19, una nueva droga de diseño llamada 3-MMC se está volviendo un dolor de cabeza para las autoridades holandesas por el impacto que esta causando entre la población. Esta nueva droga sintética se puede conseguir en forma legal y, a diferencia de otras drogas, provoca una adicción casi inmediata en la persona que lo consume.

Rápidamente los medios de medios de comunicación holandeses alertaron sobre la 3-MMC, también conocida como metafedrona, una droga sintética de la familia de la catinona que se parece mucho a la 4-MMC o mefedrona. Este tipo de drogas y otras con estructura similar fueron prohibidas en muchos países, pero en los Países Bajos todavía se puede comprar legalmente.

Algunas familias ya hicieron escuchar su voz sobre el potencial mortal que tiene esta droga al tiempo que varios alcaldes holandeses dijeron estar al borde de la desesperación porque la 3-MMC era una "droga terrible y muy adictiva”. Los alcaldes hicieron llegar su reclamo al jefe del departamento de justicia holandés, resaltando el hecho de que la droga seguía disponible legalmente.

"La 3-MMC es muy útil si quieres ser momentáneamente más amable con las personas que te rodean", dijo el inventor de la droga, que se hace llamar Dr. Zee y que desarrolló la 3-MMC y docenas de otras drogas sintéticas similares para una empresa con sede en Israel, y dice que siempre prueba sus inventos en él mismo antes de que distribuirlos. Está convencido de que sus drogas tienen múltiples usos terapéuticos y medicinales, incluso para mejorar la concentración y reducir los tics físicos en pacientes con Parkinson.

El Dr. Zee reconoce que hay personas que abusan de su consumo y explicó que “la 3-MMC hace que el cerebro piense que todo está bien. Eso es porque, estructuralmente, se parece a la dopamina”. La dopamina es un neurotransmisor —producido por nuestro propio cerebro— que nos hace sentir bien. A pesar del atractivo de la 3-MMC y el potencial de usarla en exceso, el Dr. Zee dice que hay una forma segura de disfrutarla. “Es cuestión de crear un sistema. Descubriremos una manera de utilizar 3-MMC de manera constructiva", desarrolló.

Kaj Hollemans, que se especializa en asesoramiento legal utilizado para informar las políticas nacionales sobre drogas, alcohol y juegos de azar, cree que la mediatización de la 3-MMC, provocó que su uso se dispare. “Hace unos años, nadie consumía 3-MMC”, dijo.

Los periodistas, policías y alcaldes holandeses se esfuerzan por informar a los jóvenes sobre los peligros de la droga, pero Kaj cree que las advertencias podrían tener el efecto contrario. "Cada vez que se publica una historia como esa, las búsquedas de Google sobre cómo comprar 3-MMC aumentan", contó.

Una joven que experimentó con la sustancia y que se autodenomina “una consumidora ocasional en casa” contó que el aburrimiento durante el confinamiento por la pandemia provocó que muchas personas buscaran algo nuevo y probaran la 3-MMC. "Buscaba principalmente cosas que fueran fáciles de conseguir, algo que no requiriera contactar a un dealer poco confiable", explicó.

El secretario de Estados de Salud de los Países Bajos, Paul Blokhuis, quiere criminalizar la droga, considerando que se parece mucho a sustancias ilegales como la anfetamina y la MDMA.

Por su parte, el Dr. Zee cree que el plan del gobierno holandés de prohibir su creación es "claramente un error que se corregirá muy pronto". “Por supuesto que existen riesgos de uso excesivo, pero no se puede culpar a la droga por ello”, dice. Todo depende de cómo se maneje la sustancia".

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