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La vereda frente al Don Bosco se convirtió en una sala de espera para los que llevaron en su auto a algún grupo de jóvenes que iban a vacunarse. Adriana López, una de las mamás que pasó la tarde allí, contó que a ella le tocó la primera dosis el sábado pasado y no podía creer que el lunes ya fuera el turno de su hija.
“Me vacuné el sábado esperando el rango de edad y va muy rápido porque, dos días después, estoy de nuevo en el mismo lugar con mi hija de 21”, remarcó.
Indicó que siempre está atenta en las redes sociales “y sigo mucho al ministerio de Salud para ver cuándo van largando cada edad, porque, de toda mi familia, la que quedaba era mi hija; así que justo lo vi y nos vinimos temprano”.
Durante la paciente espera, a su lado, la acompañó su otra hija de 14. Adriana señaló que sabe que a ella no le toca en esta etapa, aunque igual seguirá atenta a las redes, porque la vacunación hasta ahora avanzó mucho más rápido de lo que suponía.
Relató que la pandemia cambió la vida de toda su familia "en lo laboral y en los vínculos, porque soy neuquina de siempre y nos tuvimos que mudar a Río Negro por todo lo que implica lo que estamos pasando, pero gracias a Dios logramos volvernos para acá". Una vez de regreso, se dio el gusto de vacunarse en su ciudad y a pocas cuadras de su casa.
Comentó que, mientras esperaba frente al gimnasio Don Bosco, “me impresionó la cantidad de chicos de 18 años que hay, porque Neuquén tiene mucha juventud, pero no esperaba ver tantos adolescentes que tomaran la decisión de vacunarse”.
Agregó que también le llamó la atención “que los ves salir con una felicidad enorme que es increíble, mirás los grupos que se sacan la foto orgullosos y te dejan pensando que está muy bueno que tomen conciencia de que la vacuna ayuda”.