Recién comenzaba el tercer partido de la final de la NBA, cuando Lebron James quedó atrapado en la marca pero hizo lo imposible: tiro la pelota contra el tablero y fue a buscar el rebote para protagonizar la jugada del encuentro.
A pesar de de los 33 puntos, 10 asistencias y 11 rebotes del alero, Cleveland Cavaliers cayó por 110 a 102 ante Golden State, que se impone en la serie por 3 a 0 y está a un triunfo más de repetir el título de 2017.