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En 2013 concurrieron 50.000 personas por día. Fueron las tres jornadas de bautismo que tuvo la Fiesta de la Confluencia, un evento que recién empezaba y que parecía uno más de los tantos que suelen promocionarse durante los veranos en distintos rincones de la provincia.
No obstante, el entonces intendente Horacio Quiroga, lanzó una frase más que esperanzadora con respecto a las futuras ediciones que llegarían con el correr de los años: “Neuquén va a trascender las barreras de la provincia precisamente porque tiene su fiesta”.
Esa primera edición en la que estuvieron presentes León Gieco, La Vela Puerca y Los Auténticos Decadentes, como principales atractivos musicales, mostró los primeros números de una fiesta que todavía parecía austera.
Hubo 70 stands por donde pasaron 150.000 personas en los tres días del evento y el costo de todo el show fue de 2.700.000 pesos.
Sin embargo, la fiesta seguiría creciendo todos los años de manera ininterrumpida. La segunda edición, que se llevó a cabo en febrero de 2014, convocó a 170.000 personas que se movilizaron por el Paseo de la Costa, es decir 20.000 más que el año anterior.
Los Tekis, el dúo Pimpinela y Ciro y Los Persas fueron las principales atracciones, acompañados de artistas ganadores del Pre-Confluencia, como Lorena Riquelme, Pachamama, Las Voces del Lanín y Alma del Nogal. También estuvo presente el tango, de la mano de la Orquesta Escuela de Tango de Neuquén, seguido de Facundo Juncos, Laura Sidera y Miguel Ángel Michelena, entre otros.
En 2015, la Fiesta de la Confluencia siguió creciendo. Por el predio pasaron 250.000 personas, marcando un récord de visitantes. La inversión de aquel evento también fue más alta: 4.000.000 de pesos.
Los artistas fueron rotando. En esa oportunidad estuvieron presentes Peteco Carabajal, Valeria Lynch y Babasónicos. El número de stands también fue creciendo para satisfacer la demanda de los visitantes.
En la cuarta edición, la concurrencia al predio de la Isla 132 siguió aumentando. En ese verano, 270.000 personas visitaron el Paseo de la Costa para disfrutar de los festejos. Soledad Pastorutti, Los Totora, Márama y Axel fueron los animadores de un nuevo festival exitoso, cada vez más imponente.
Al año siguiente, en la quinta edición, la cantidad de asistentes marcó un nuevo récord en los tres días de fiesta en el predio que se fue ampliando para poder albergar con comodidad a semejante marea humana. En aquella oportunidad se presentaron Airbag, Turf, Miranda, Joey Montana, Kevin Johansen y Los Pericos.
En 2018, la sexta edición convocó a 350.000 personas que recorrieron esa vez 200 stands de productores y expositores locales. Estelares, Los Fabulosos Cadillacs y Abel Pintos fueron las estrellas.
En 2019, pasaron 400.000 personas para escuchar a Damas Gratis, Cazzu, Lali Espósito y Alejandro Lerner, mientras que en la octava edición las autoridades decidieron agregar una jornada más para recibir a 500.000 visitantes que fueron a ver a Duki, Ciro y Los Persas, Sebastián Yatra y Los Palmeras, entre otros.
¿Cuál será el límite? Por la última y reciente Fiesta de la Confluencia pasaron 1.200.000 personas. Todo indica que los números seguirán creciendo y que la fiesta de los neuquinos continuará batiendo sus propios récords.
Siempre se estimó que la ciudad de Neuquén era un lugar de paso hacia los grandes puntos turísticos que tiene la provincia. Sin embargo, en los últimos años eso se fue revirtiendo y la capital comenzó a recorrer un largo y ambicioso camino para convertirse también en un destino elegido para pasar varios días de vacaciones en lugar de solo uno, como ocurría hace poco más de 10 años.
La posibilidad de hacer turismo de compras para visitantes de la región, las siempre convocantes convenciones que atraen a profesionales y técnicos de todo el país, y la ruta del vino que se consolida todos los años abrieron el paso para imaginar que la gran capital de la Patagonia también puede tener su propio interés turístico.
Otro motor
Las últimas dos ediciones de la Fiesta de la Confluencia (especialmente la que acaba de finalizar) confirman que el tradicional festival también es un motor que se suma al engranaje del turismo.
Durante los cinco días que duró la fiesta, la ocupación hotelera estuvo casi colmada en Neuquén por muchas personas que llegaron de otras ciudades o provincias.
Una encuesta que realizó la Municipalidad lo confirma: el 30% de los asistentes al megafestival llegó de localidades a más de 100 kilómetros de distancia.