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La Fiesta de la Confluencia vista a 50 metros del suelo

Es uno de los atractivos que llama la atención en el predio. Es una estructura de sillas voladoras suspendidas instaladas por el grupo de danza aérea Élevé.

Entre el sinfín de propuestas que tiene la Fiesta de la Confluencia una de las experiencias más requeridas y celebradas es la de las sillas voladoras que permite ver el predio 50 metros sobre el cielo para llegar hasta el Limay donde mojarse los pies.

La original propuesta está a cargo de la escuela de danza aérea Élevé, quienes instalaron una una estructura con 24 sillas voladoras sujetas con arneses. "Sky Dreamers se eleva 50 metros y solo se tiene que medir más de un 1,20 metros para poder subir. Es la única silla voladora suspendida en grúa en el mundo", indicó a LM Neuquén, Horacio Olano, director de Élevé.

Debido a ello, después de que el personal especializado sujeta a cada una de las personas que se encuentran en las sillas, mediante arnés y barra de seguridad dan la opción de descalzarse ya que el viaje realizará una parada en el río. "Estuvimos durante la Fiesta de la Confluencia pasada, pero en esta ocasión se le agregó la opción de que puedan meter los pies en el agua, por eso están las bolsas para guardar el calzado junto a cada silla", explicó Horacio.

Dado lo extraordinario de la experiencia muchos concurrentes al predio se forman durante largo tiempo para disfrutar del paseo aéreo. "La vuelta por el cielo de la Fiesta de la Confluencia dura ocho minutos. Por hora suben unas cien personas y la espera es de aproximadamente una hora, hora y media", informó.

De este modo, se les entrega un número a cada persona que sube por turno con el indicativo de silla en la que debe sentarse. Una vez allí, el equipo de Élevé lleva a cabo todas las medidas de seguridad pertinentes que una vez concluidas dan inicio al paseo. Primero comienza a girar lentamente para empezar el despegue hacia el cielo sin apenas notar la altura hasta que se tiene una vista general de todo el predio.

Desde las alturas pueden apreciarse las diferentes actividades que se llevan a cabo en la Fiesta de la Confluencia dando suaves vueltas. Los celulares de los vecinos que se elevan en las sillas están todos encendidos filmando ese momento único, en el cual puede verse la ciudad y el río desde el cielo.

Al llegar al momento de altura culmine 50 metros sobre el suelo, la grúa conduce las sillas voladoras hacia el río, donde lentamente comienza a descender hasta que los pies quedan completamente sumergidos en las aguas del Limay. Allí, se queda unos instantes en los que las personas pueden disfrutar de la tibieza del río, hasta que lentamente comienza a emprender el retorno.

La estructura vuelve a elevarse 50 metros sobre el suelo girando suavemente hasta llegar a la zona de despegue.

Luego de la peculiar experiencia, quienes bajan de las sillas aseguran que es algo que se debe experimentar por lo menos una vez en la vida. "Es hermoso, estás viendo toda la Fiesta de la Confluencia desde el cielo, la gente y de repente te encontras con los pies en el río. Realmente es muy hermoso", destacó Paula, una de las personas que realizó el viaje.

"Es mágico, ves el atardecer desde el mismo cielo, los colores en el horizonte y en el suelo ves el movimiento de gente que va y viene. Una experiencia única, me volvería a subir sino fuera por lo larga que está la fila de gente esperando", observó Omar, otro de los vecinos que pudo subir.

Atraídos por la visión de las personas que se elevan en el cielo, decenas de espectadores se reúnen a observar el espectáculo junto a las vallas que delimitan el lugar. "Quiero subir, pero hay mucha gente. Seguro que vengo mañana más temprano para no tener que esperar tanto", observó una de las personas interesadas.

Sin embargo, a cientos de concurrentes a la Fiesta de la Confluencia no les importó cuanto tuvieran que esperar por ocho minutos en el cielo neuquino y unos instantes de "chapoteo" en el río. "Es lo de menos esperar un rato, pero quiero probar esa..."calesita voladora", destacó Marcos, un vecino de Centenario, mientras hacía la fila.

De acuerdo a las especificaciones que brindó a LMN el director de Élevé, la estructura de las sillas suspendidas tiene autonomía, generada por grupos electrógenos, que permiten más de dos horas de actividad sin necesidad de recargar combustible. "Cuando se carga combustible y se corrobora que todo queda en condiciones de funcionamiento se demora un poco más de tiempo, pero sino las vueltas son seguidas", aseguró.

En este sentido, Horacio informó que continuarán realizando vueltas en las sillas voladoras durante las restantes jornadas de la Fiesta de la Confluencia de 18 a 24. "Todos los años Élevé realiza presentaciones, pero durante las últimas ediciones decidimos brindar actividades diferentes. Las vueltas son gratis, solo hay que tener paciencia y hacer la fila para subir porque son muchos los que quieren subir", concluyó.

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