Neuquén.- La frutilla viene ganando terreno a paso firme en Neuquén, al punto de que la zona de la Confluencia ya se convirtió en la principal zona productiva de este cultivo en la Patagonia gracias a las condiciones del suelo y el clima.
Además, el horizonte que se abre es promisorio desde donde se lo mire: en exportación, en industrialización y en creación de fuentes de trabajo.
La superficie cultivada puede no conmover desde el número: 30 hectáreas; pero para los casi 20 frutilleros en actividad que hay actualmente en la Confluencia es mucho trabajo producir 800 toneladas al año.
El destino de los productos, por el momento, es para satisfacer a un también creciente mercado interno. Pero las ventas van creciendo; los principales destinos son el resto de la provincia, Río Negro, Chubut y Tierra del Fuego. Hasta este último lugar, las frutillas neuquinas comenzaron a llegar gracias al mercado que abrieron las cadenas de supermercados que operan en la región.
Una de las ventajas con las que cuenta Neuquén es que su producción, cuya cosecha comenzó precisamente durante estos días, se extiende hasta mayo. En ese período de tiempo el mercado argentino se queda sin sus abastecedores ya consolidados como Coronda en Santa Fe, Buenos Aires y Tucumán, por lo que a la producción de frutillas de Neuquén se le abre una ventana de comercialización promisoria con atractivos márgenes de utilidades.
Desde la región también se exporta fruta fresca y un porcentaje que ronda el 30 por ciento de frutillas congeladas.
La punta de este virtual iceberg productivo de la provincia se vio días atrás en la respuesta que tuvo la “Jornada de actualización en el cultivo de frutilla” realizada en el INTA IPAF Región Patagónica en Plottier, donde más de 40 productores pudieron acceder a pautas de manejo de las plantas, cultivo, riego, fertilización, y manejo integrado de plagas.
“Dentro de los berries, sacando la cereza, la frutilla es el otro fruto fino de buena rentabilidad para la región, sobre todo por la posibilidad de comercializar como fruta fresca cuando ya no están en producción otras regiones del país”, señaló Aníbal Caminiti, coordinador del Programa de Frutas Finas de Centro Pyme-Adeneu.
Caminiti dijo a este diario que, por ahora, prefieren no hablar de boom en la producción de frutillas, pero que si se sigue trabajando como hasta ahora todo apunta a que el fenómeno va a tender a consolidarse.
Uno de los aspectos que llamó la atención tras la capacitación en el INTA es que quienes están al frente de esta nueva tendencia son los miembros de la numerosa colonia de residentes bolivianos afincados en la región, mayormente volcados al trabajo de la tierra.
Caminiti precisó que en la región no abunda la mano de obra capaz de hacer frente a los trabajos que demanda la producción de frutilla, por lo cual se están llevando adelante capacitaciones específicas.
Las capacitaciones están destinadas a apostar a las variedades de fruta que mejor se dan en temperaturas de suelo como las que existen en esta región, así como también para el cuidado que requieren las plantaciones como ser el riego, el control de plaga.
Pero también, según explicó Caminiti, hace falta que los productores optimicen sus esfuerzos para conseguir los mejores destinos para sus productos con un buen manejo de los canales de comercialización de la fruta fina.
Si las cosas se hacen bien, Neuquén tiene una virtual Vaca Muerta con forma de frutilla.
Gracias a su clima y a su suelo, la zona Confluencia produce frutilla durante más tiempo que otros puntos del país como Santa Fe o Buenos Aires.
Macetas para los espacios chicos
El cultivo de frutillas no sólo es un fenómeno comercial y productivo en alza. Los frutilleros familiares también se multiplican con entusiasmo en la ciudad.
Así lo demuestran las actividades de capacitación que ofrece el área de Agricultura Urbana, donde la semana pasada se ofreció una capacitación gratuita que tuvo una amplia repercusión de público. Se explicó cómo es el manejo del cultivo y cómo se trasplantan los plantines, indicó Alfonso Guasco, director del área. La jornada estuvo a cargo de Jorge Sánchez, ingeniero agrónomo, perteneciente al programa Pro Huerta del INTA.
Guasco señaló que las inquietudes presentadas por la gente estuvieron orientadas a destinar porciones de tierra del fondo de la casa o de los patios para cultivar frutillas. Pero no hace falta contar con un patio para encarar un frutillar, explicó Guasco, sino que las técnicas de cultivo vertical en macetas permiten tener fruta de muy buena calidad, cultivada, por ejemplo, en la venta o el balcón de un monoambiente.
Ofrecen apoyo y asistencia técnica
El gobierno neuquino ofrece diversas ayudas para quienes quieren encarar un emprendimiento como frutillero: además de la capacitación, colabora con las cámaras de frío, asesora en materia de nuevos mercados, así como también en la asistencia para evitar el fracaso de la iniciativa.
Uno de los objetivos que se fijan en el Programa de Frutas Finas de Centro Pyme-Adeneu es generar la mayor cadena de valor posible capaz de potenciar el negocio.
En este momento, los frutilleros locales navegan con viento a favor. Y si las condiciones siguen como hasta ahora, el futuro es promisorio gracias a este rentable negocio que sólo exige un trabajo dedicado.
Pese a que el volumen de producción en la zona de la Confluencia aún es relativamente pequeño, se pronostica que se duplique en poco tiempo más motivado por un insatisfecho mercado como el de Buenos Aires, donde la calidad de la fruta neuquina ya tiene una buena acogida.