NEUQUÉN
Respetuosa de los horarios, a las 12 de ayer, María Luisa Pérez López tuvo lista una paella gigante que disfrutaron unas 300 personas en la feria gastronómica Semilla. La Gallega es el apodo con que todos la conocen y el que se impuso en el universo gastronómico de la zona luego de 30 años de trabajo.
En 1985 trabajaba como gerente de una compañía de seguros en Asturias. Fue entonces cuando decidió venir a la Argentina sólo por un año, que se alargó hasta convertirse en tres décadas y en la formación de una familia entera.
“Jamás abrí un libro de recetas”, se jacta. Si sabe cocinar es porque siempre comió bien y tiene el paladar adaptado a los gustos deliciosos. En la casa de su infancia, el internado religioso donde estudió y hasta los restaurantes sofisticados de su juventud, la mujer adquirió el toque para la buena comida y una añoranza por las lentejas y otros platos bien caseros.
Los sabores que logra son reconocidos en la zona. Y aclara que el local que atiende en Las Grutas se llena de clientes que regresan una y mil veces a probar sus cazuelas, su chupín de pescado y los conos de rabas, que le salen blandas y crocantes al mismo tiempo. ¿Cuál es su secreto? Ninguno. Así, con una receta simple, consigue el sabor inconfundible de la paella valenciana en los 30 minutos que lleva la cocción del arroz. “Es lo mismo cocinar para 10 que para 300”, asegura sobre su método que la llevó a participar de la Fiesta de la Paella en Ingeniero Huergo y llevarse una medalla dorada.