Ana Laura Calducci
calduccia@lmneuquen.com.ar
Neuquén.- En un día, los vecinos llevan a los centros de transferencia municipales 110 toneladas de residuos voluminosos en promedio. El peso equivale a 1600 personas juntas, 17 elefantes o una ballena azul. Mayormente, se arrojan autopartes, electrodomésticos, lonas viejas y restos verdes.
En julio de este año, la comuna abrió el primer centro para este tipo de residuos en José Rosa 750. Allí, cualquiera puede llevar gratis todo eso que no entra en un tacho de basura y se suele acumular en patios, quinchos y terrazas. Por el éxito que tuvo la propuesta, en noviembre se sumó un segundo depósito en la zona oeste, en Godoy y Novella.
La respuesta de los vecinos fue tan categórica que hoy se reciben, en ambos playones, más de 100 toneladas de desechos al día. Por la cantidad de residuos, la comuna pidió a Cliba renegociar la cantidad de cajuelas y contenedores para la ciudad. “Tengo una reunión pendiente con el gerente porque estamos al límite”, comentó el subsecretario de Limpieza Urbana, Cristian Haspert.
En julio, el centro de transferencia “este” arrancó con 1400 toneladas que depositaron 350 vecinos. La demanda fue creciendo a medida que la gente se enteraba, y para noviembre llegaron a 800 personas con 2500 toneladas. El semestre cerró con un promedio de 61,5 toneladas por día.
En el centro de transferencia “oeste”, otros 460 vecinos llevaron en noviembre 1440 toneladas más, con un promedio de 48,5 diarias.
Haspert indicó que no esperaban tanta demanda. Añadió que, con esos resultados, “sería interesante pensar para más adelante en un tercer centro de transferencia en Villa Ceferino o Progreso”.
Informó que lo que más tira la gente en los centros es “mucha chatarra, chapas, bicicletas, autopartes, lonas, piletas viejas, heladeras, artefactos electrónicos y restos de poda o del corte de césped”.
Aclaró que pocos llevan escombros de alguna obra, “porque eso puede sobrecargarles el vehículo y supongo que prefieren contratar un contenedor privado, que cuesta unos 800 pesos”.
Los vecinos que van a los centros de transferencia sólo deben dar su nombre y la patente del auto para el registro. No les cobran por dejar la basura ni deben explicar de dónde proviene. Luego, el Municipio se encarga de trasladarla en camiones al Complejo Ambiental que funciona en la meseta.
Los residuos electrónicos y eléctricos van en un contenedor separado, porque Cliba tiene empleados que los desguazan para reciclar el plástico y las plaquetas. Las ramas y restos verdes también se trituran aparte, para facilitar el transporte y convertirlos en compost. Ese insumo se usa en el vivero del Complejo Ambiental y también hacen entregas al INTA.
Haspert remarcó que esta idea de los depósitos gratuitos surgió como parte de una política para terminar con los microbasurales. Indicó que todavía siguen dando esa batalla “pero, con todo lo que hicimos este año, avanzamos muchísimo”.
Lo que más se recolecta en los centros son chapas, bicicletas, heladeras viejas, lonas y hasta restos de césped y poda de las casas.
El “puerta a puerta” ya pasó por 27 barrios este año
Además de abrir depósitos gratuitos, el Municipio organizó este año una campaña de recolección de residuos voluminosos “puerta a puerta”, para que no haya excusas para ensuciar las calles. Ya recorrieron 27 barrios y tienen programado continuar con el resto en 2017.
Los inspectores de Limpieza Urbana golpean la puerta de los vecinos y los invitan a sacar a la vereda todos los desechos voluminosos que tengan en sus casas. Tres días después, pasa un camión con varias máquinas y levanta lo que va encontrando en la cuadra.
En los primeros operativos, la gente desconfiaba de la invitación y recién sacaba sus cosas cuando veía que el camión municipal asomaba por la esquina. Por eso, en varios sectores la recorrida se hace junto a la comisión vecinal para garantizar la recolección.
El servicio es gratuito y le ahorra al vecino el traslado de los desechos en su vehículo hasta un centro de transferencia o el propio basural, que en algunos casos les queda muy lejos.
El último barrio que recorrerán los inspectores este año es Gran Neuquén Norte. Antes pasaron por Unión de Mayo y Valentina Sur, y para enero ya están programadas visitas a Melipal y Cuenca XV.
“Sinceramente, no notamos menos basura. La gente tira en cualquier lado y cuando limpian ensucian otra vez”.Héctor Montecinos. Presidente de la comisión vecinal de Confluencia Urbana
“Notamos menos basura en las calles, o sea que da resultado lo que hicieron, pero falta abrir la jugada a las escuelas”. Luis Aguilera. Presidente de la vecinal del barrio Huilliches
“Los vecinos de lo que más se quejan es de la basura, pero ellos mismos no respetan el horario ni las indicaciones”. Claudio Jería. Presidente de la vecinal de Gran Neuquén Norte
En Navidad y Año Nuevo también se generan residuos
Los sábados y domingos son los días que más residuos voluminosos reciben en los centros de transferencia. Por eso, para Navidad, aunque fuera feriado, se abrieron igual ambos depósitos.
Grande fue la sorpresa cuando, unas horas después del festejo, cientos de vecinos fueron a arrojar restos de cartón y botellas.
Cristian Haspert, subsecretario de Limpieza Urbana, explicó que “esta fue la primera experiencia que tuvimos con las fiestas y pensamos que iban a venir bastante el sábado, cuando todos limpian el patio, pero el domingo creíamos que no caía nadie y nos equivocamos”. Contó que tuvieron que alinear los camiones para acomodar la basura navideña que les llevaron desde bien temprano. “Ya desde la mañana mucha gente nos trajo cajas, cartón y botellas”, precisó.
Para Año Nuevo, ambos centros también permanecerán abiertos hasta las 20.