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Por Elena Egea
El comediante Juampi González vuelve a Neuquén, donde vivió tres años, con su segundo unipersonal: Soltero. El humorista, quien se hizo popular a través de Instagram con sus graciosos videos con personajes como Alessandra Teapoya y Martín Gigo Silly, hoy llena las salas de teatro haciendo stand up. Se mudó a Buenos Aires para estudiar ingeniería, pero su vida dio un giro cuando descubrió el mundo de la comedia y decidió hacer una carrera de lo que en principio era sólo un hobby.
¿Cómo fue que empezaste a hacer stand up?
Arranqué por casualidad. Me vine a Buenos Aires a estudiar Ingeniería Industrial. Me anoté en un curso de stand up en 2009; en mayo del 2010 tuvimos la muestra de fin de curso y con unos compañeros con los que hicimos un elenco de tres empezamos a actuar en bares. En febrero de 2011 comenzamos a estar todos los domingos en el Paseo de la Plaza y después le sumamos otra función. Así estuve cinco años, y de repente arranqué con mi unipersonal. Cuando terminé de cursar ingeniería –todavía no me recibí–, me dediqué de lleno a la comedia y hace un año que con las redes sociales empezó a crecer todo.
¿Creés que tu popularidad en Instagram te facilitó todo?
Sí, obvio. Antes, para hacerte conocido tenías que esperar a que te llamaran de alguna radio o de algún medio, y hoy con las redes sociales y la autogestión, si tu producto gusta y tiene calidad, la gente te elige igual sin tener que estar en los medios tradicionales. Instagram es una vidriera importante y tiene dos grandes beneficios: primero en cuanto al costo, porque no tenés que pagar para aparecer, y después, si funciona bien, el alcance puede ser enorme.
—¿Te da rédito económico?
Sí, pero indirectamente. A diferencia de Youtube, que si monetizás tu cuenta te paga por cada reproducción, en Instagram no pasa eso, pero indirectamente te deja rédito ya que la gente te conoce y compra tu entrada para ir al teatro. También, una vez que empezás a tener cierta cantidad de seguidores, las marcas te ofrecen dinero por aparecer en tus videos. Para mí eso no es lo principal porque, a veces, por hacer publicidad para otros dejás de mostrar tu propio material. Si lo podés hacer medio camuflado, mejor.
¿Qué rutina tenés para crear tus videos?
El año pasado tenía una rutina mucho más exigente y subía hasta tres videos por día. Después empecé a subir dos, luego uno por día. Hoy estoy subiendo entre cuatro o cinco videos por semana, pero se debe un poco a que estoy trabajando más en los shows. La rutina es empezar a leer las preguntas que me mandaron, ver cuáles a primera vista generan algo gracioso y a partir de ahí escribir las respuestas, practicarlo, filmarlo, editarlo y subirlo. Por lo general, escribo tres videos de una y otro día los filmo y los voy subiendo de a poco.
¿Te ayuda alguien?
Todo lo hago solo. Recién ahora estoy viendo de conseguir a alguien que me ayude para editar. Si bien me gusta y me divierte, es algo que a mí, que no soy editor, me toma más tiempo que a alguien que sabe de eso, y es tiempo que estoy perdiendo de generar contenidos nuevos.
—¿Tenés siempre interacción con la gente para hacer tus videos?
En cuanto a los videos de Alessandra, las preguntas que responde siempre las hacen las personas. Después, el resto de las ideas me siento yo a buscar la inspiración y lo armo. Pero la gente participa mucho, arroban a sus amigos y te dicen qué les gustó y te dan información para ir modificando los contenidos.
¿Cómo se complementan la ingeniería y la comedia?
No están tan alejados. Nos enseñan durante toda la carrera a tener el ingenio para resolver los problemas de la manera más eficiente posible. Creo, y me lo dijo un profesor, que no hay mayor demostración de ingenio que en el humor. El humor es ingeniería al cien por ciento, es sorpresa y es salir de los pensamientos habituales para poder generar un cambio de sentido. Tanto un ingeniero como un comediante tienen que ser muy creativos en lo suyo.
¿Tenés pensado ejercer en algún momento?
Hoy estoy abocado a la comedia al cien por ciento. Afortunadamente, cada mes que pasa hay más posibilidades de crecimiento. Laburar con la creatividad te da la posibilidad de trabajar en muchas cosas.
¿Preferís trabajar en un grupo o solo?
Trabajar en grupo tenía lo suyo porque estás acompañado. Hace poco ni siquiera tenía, productor así que adonde iba a actuar iba solo. Pero la verdad es que uno como comediante necesita su espacio en el escenario y poder desarrollar sus ideas, así que es como una evolución.
¿Te llegó alguna propuesta para hacer tele?
Para actuar todavía no. Sí para hacer participaciones tratando de incorporar algo de lo que hago en las redes sociales en algún programa, pero algo seguro todavía no hay nada.
Vos y tus personajes han entrevistado a famosos, ¿ese rol te gusta?
Sí, eso me divierte mucho. Sobre todo, me sorprende la apertura que tuvieron las personas a las cuales les hice ese juego de preguntas y respuestas. Dijeron cosas que no sé si las dijeron en otros lados.
En tus videos, y ahora en tu unipersonal, hablás mucho de ser soltero. ¿Lo padecés?
No, no lo sufro. De hecho estoy en contra de la gente que busca la felicidad en conocer a otra persona y piensa que su vida está mal por estar solo. Creo que primero hay que aprender a ser feliz solo y después ver con quién podés compartir esa felicidad. Así que no me preocupa ni la paso mal estando solo.
¿Cómo sigue tu carrera?
Ahora estoy algo nervioso porque estoy por grabar en Comedy Central y para mí es un orgullo porque eligen a comediantes copados y este año tuve la oportunidad de ingresar. Es la primera vez que grabo, así que estoy muy contento. Era un objetivo para mí y se cumplió, así que feliz.
Soltero y feliz
Juampi se mofa de la soltería
Con más de 300 mil seguidores, Juampi logra simpatizar con sus fanáticos por sus temáticas espontáneas. En muchos de sus videos habla de la soltería y en este unipersonal puntualmente se ríe de ella: “En el show digo las cosas malas y todas las cosas que tiene que pasar el soltero para conocer a una chica o que hoy no sabés dónde conocerla para asumir una relación. Hablo de las redes sociales, hablo de Tinder y me río de la soltería”.