Massa planteó que el problema radica más bien en quién dejó entrar a personas vinculadas al narcotráfico, que llegan desde otros países latinoamericanos y propuso: "¿Por qué no los expulsamos a los que están vinculados a delitos?".
"Me preocupa la sociedad", expresó la monja, que encabezó desde principios de los años 90 las Marchas del Silencio a raíz del asesinato de María Soledad Morales en la provincia de Catamarca, marchas para pedir por el esclarecimiento de la muerte de la joven.
La discusión en la mesa de la Legrand fue tomando temperatura con respecto al problema de la droga y la inseguridad, y a cada una de ellas intentó responderle candidato. Pero Pelloni le replicó una y otra vez en torno a la corrupción: "El día que gobiernes la sociedad, Massa, tenemos que reconocer que han dividido para reinar y que esa división es de poder político y económico. Una sociedad que está ciega y que no sabe a quién votar porque vemos la corrupción institucional en todo el país. Tengo miedo de que votemos mal".
"Me han ofrecido, pero yo soy religiosa y hago docencia de la política", reconoció la monja, con relación a ofrecimientos políticos que no dejan de hacerle. Pelloni lo cruzó también al gobernador de Córdoba por la trata de personas y los prostíbulos, en los que existe complicidad de las autoridades. De la Sota sostuvo que han sido eliminadas de su provincia las llamadas "whiskerías" y que las localidades donde detectan la reinstalación de este tipo de lugares terminan con la expulsión del comisario local.
De la Sota se vio obligado a defendió a su compañero del frente UNA, a la defensiva ante la dureza de la monja: "Él quiere ser el presidente que encabece estas luchas", sentenció el mandatario ante lo que parecía ser un escepticismo cerrado de la religiosa.