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POR MARTIN GAMERO - deportes@lmneuquen.com.ar
“Qué lindo que es soñar, soñar no cuesta nada, soñar y nada más, con los ojos abiertos”, dice la letra de un tema de Kevin Johansen. Esta frase explica a la perfección lo que están viviendo los mellizos Simoni, con tan solo 15 años.
Boca se fijó en ellos en una prueba realizada en Plaza Huincul a fines del 2016. Luego de aquel evaluativo, cambió radicalmente la vida de los hermanitos. De estudiar en la secundaria del colegio Fátima de Cipolletti a tener que trasladarse a Buenos Aires, a un colegio que le brindó el club Boca Juniors.
“Es algo muy lindo y especial lo que estamos viviendo. Me gustaría, que junto a mi hermano podamos ser como los Mac Allister y llegar a debutar en primera división”, destacó Tiago, que comenzó a jugar al fútbol a los 5 años, en la escuelita del Club Cipolletti. Coincide Valentino.
Pero no todo es color de rosas, según el punto de vista de este joven, que juega de lateral por derecha. “A la familia siempre se la extraña. Es algo difícil pero es parte de todo esto. Lo que más extraño de Cipo son mis amigos y la vida que tenía allá, además de mi familia”, cuenta con nostalgia.
Un Día del Niño con goles
Por suerte, este fin de semana largo los hermanos fueron visitados por su papá (Patricio) para seguir acompañándolos en este gran proceso. Y, en el Día del Niño el regalo se lo hicieron ellos al viejo, al convertir un gol cada uno ante San Lorenzo, de visitante, en el 3 a 0 de la octava división que fue destacado en la cuenta oficial del Xeneize en Twitter.
Tiago tiene muy en claro qué le gustaría que suceda en su futuro: “Mi sueño es vivir del fútbol y poder triunfar en Boca. También me gustaría jugar en la Selección Mayor”. Y va por ese camino, ya que integra la Sub-15 albiceleste.
El fútbol siempre estuvo en la vida de estos mellizos, desde muy chicos. Todos los cumpleaños estaban ambientados en ese deporte, recuerda su mamá Soledad.
Por la posición en la que juega, Tiago tiene a su ejemplo como lateral dentro del mundo Boca. “Me siento muy conforme en la posición que estoy. Tanto Weigandt como Buffarini son dos jugadores muy buenos, por algo están dónde están, pero a mi me gusta más Buffa. A los dos los veo entrenar cuando la Primera practica en el predio de Ezeiza”, comenta.
“¿Jugar en la Bombonera? Sí, ¡Me encantaría! Nosotros viviendo en la pensión tenemos la oportunidad de ir a la cancha y está tremendo”, destaca deslumbrado porque para él La Bombonera “late y tiembla”. Actualmente, además de estudiar en Boca y entrenarse con el Xeneize, Tiago está siendo parte del proceso de la Sub15 Argentina de cara al Sudamericano. “No tengo idea cuándo dan la lista definitiva pero, por ahora, estoy yendo a entrenar al predio de AFA. El torneo es en noviembre”. Por último, se animó a definir lo mejor y lo peor de su hermano Valentino. “Lo mejor es que somos compañeros y que es más fácil jugar juntos y creo que no hay nada malo”.
Los Simoni están viviendo un sueño y ojalá que puedan seguir disfrutándolo. A la familia se le hace agua la Boca....
Un dato clave para que los mellizos Simoni no extrañen tanto viviendo solos y lejos es que sus padres (Soledad y Patricio) son psicólogos y esto los ayuda día a día para sobrellevar esta situación, ya que se sienten muy bien contenidos por los viejos.
“De Cipolletti extraño todo, desde jugar al fútbol con amigos hasta los asados en familia los domingos. Pero bueno, es parte del sacrificio que hacemos con Tiago”, explica Valentino.
“Estar en Boca es lo mas lindo y, por mi parte, más siendo hincha. Ademásm compartirlo con mi hermano lo hace mejor, jugar toda la vida juntos al fútbol y hacerlo también acá es incomparable”, agrega el pibe.
“Sueño con debutar en La Bombonera y jugar en la Selección Argentina”, culmina ilusionado.