El filme que abrió las puertas de Hollywood a la Argentina se sitúa en los últimos años de la dictadura militar argentina, donde una acomodada profesora de Historia comienza a tomar conciencia de lo ocurrido en ese período. Sus sospechas sobre los oscuros asuntos de su marido y una Abuela de la Plaza de Mayo que busca a su nieta son los motivos que la llevan a replantearse “la historia oficial”.
“Está contada no desde el punto de vista de los verdugos, por supuesto, pero tampoco del de las víctimas. Toma el punto de vista del resto del pueblo, que creía que no tenía ninguna culpa y no estaba involucrado de ninguna manera”, contó la guionista sobre un proyecto que comenzó a escribir en 1983 y que la “hacía sentir tan valiente y tan libre. Porque todavía me llamaban para amenazarme”.
De aquellos años oscuros, Bortnik contó que hasta llegó a pedir una entrevista con un mayor del Ejército para preguntarle si iba a poder seguir trabajando, dado que por mucho tiempo había estado prohibida.
“Él me hacía preguntas del estilo: ‘¿por qué cree que no puede trabajar?’ y me dijo que: ‘usted está en una zona gris’. Sin embargo como le había gustado “La isla”, me llamó y me dijo que podía trabajar ‘un poco’. Fue muy difícil", recordó.