Estados Unidos
Libratus, el programa de inteligencia artificial desarrollado por la Universidad Carnegie Mellon, en Estados Unidos, ha hecho historia al derrotar a cuatro de los mejores jugadores de póker del mundo en la modalidad Texas hold’em sin límites, en partidas de a dos.
La competición, llamada “Cerebro contra inteligencia artificial: subiendo la apuesta”, se desarrolló durante 20 días en el Rivers Casino de Pittsburgh.
En total, se jugaron 120.000 manos -un número muy elevado para intentar neutralizar el factor suerte- y Libratus venció, uno a uno, a Jason Les, Dong Kim, Daniel McAulay y Jimmy Chou. La ventaja total acumulada sobre ellos fue de 1.766.250 dólares en fichas, según informó la universidad.
El programa fue creado por el profesor Tuomas Sandholm y su estudiante Noam Brown. “Esta importantísima victoria tiene validez científica. La cantidad de partidas que se han jugado redujeron al mínimo lo que podría haber sido interpretado como azar, en el caso de haber jugado sólo un puñado de ellas. No ha sido cuestión de suerte”, valoraron ambos una vez que finalizó el campeonato y los cuatro jugadores profesionales fueron derrotados.
No es la primera vez que se celebran estos duelos hombre-máquina sobre el tapete.
Para la inteligencia artificial, el póker es un juego más complejo que el ajedrez o las damas, lo que le hace tan esquivo es, fundamentalmente, su información imperfecta o incompleta. Así, el póker no es un juego matemático, sino de habilidad.
Los jugadores no saben qué cartas tienen sus rivales ni qué naipe será el próximo en aparecer, por lo que no disponen de toda la información necesaria para tomar las decisiones. Intervienen factores aleatorios y otros psicológicos. Farolear y engañar al contrario es casi obligatorio.
Este nuevo hito logrado por la inteligencia artificial podría tener implicaciones en cualquier ámbito donde la información es incompleta. Esto es lo que se plantea llevar al terreno práctico, de modo que su desarrollo sea útil a la hora de diseñar fármacos para combatir virus resistentes, mejorar la ciberseguridad, incluso en negociaciones y finanzas.
La estrategia militar, la toma de decisiones empresariales o incluso los tratamientos médicos son otras de las carpetas en las que ahora podría utilizarse, potenciando las capacidades humanas. Las aplicaciones que se abren ahora para Libratus y otros programas parecidos son casi infinitas.
Después de su victoria, Sandholm accedió a revelar algunas características del programa, hasta ahora secretas para no darles ventaja a los humanos. Está compuesto de tres grandes partes: la primera, integrada por una gran lista de estrategias. La segunda ayudaba a detectar los errores de los jugadores humanos para explotarlos en las siguientes manos. Y la tercera y última parte sirvió para descubrir y analizar los propios fallos, que los profesionales estaban aprovechando, de modo que en cada sesión Libratus se hacía más fuerte e invulnerable.
El otro mundo
Un campeonato para máquinas
El Top Chess Engine Championship (TCEC) es un torneo de ajedrez reservado para máquinas o, mejor dicho, para motores ajedrecísticos que compiten entre sí (y que dejarían muy mal parado a cualquier jugador humano). Hasta ahora se han disputado nueve temporadas y lo juegan 32 máquinas. La última ganadora, Stockfish 8.0. El desarrollo de máquinas que fueran capaces de jugar al ajedrez lleva décadas en marcha, pero el punto culminante de ese esfuerzo se produjo en 1997, cuando Deep Blue le ganó al entonces campeón del mundo, Garry Kasparov, en un duelo a seis partidas.