En 1994, Argentina se quedó sin Maradona e inició una sequía de 23 años sin títulos que ahora quiere cortar en el mismo suelo con Messi.
Neuquén.- Estados Unidos es un país poco identificado con la redonda, pero para la patria futbolera tendrá siempre un lugar en la memoria. Es que en tierra imperialista comenzó con el Mundial de 1994 una racha negativa para la Selección que incluyó una larga sequía de títulos y la imposibilidad de poder seguir disfrutando con la Albiceleste al que fue el mejor jugador del mundo, Diego Maradona.
Hace 22 años, los dirigidos por Alfio Basile llegaban a EE.UU. con todas las posibilidades de levantar la copa. A pesar de que el fútbol es impredecible, los números invitaban a soñar. Los "players" del Coco habían ganado la Copa América de Chile (1991) y de Ecuador 1993. Además, en 1992 ganaron la Copa Rey Fahd y ostentaban el récord de 33 partidos invictos que perdió en el recordado 0-5 ante Colombia.
En sus filas tenía a Gabriel Batistuta, goleador histórico junto con Lionel Messi, en dupla con el Pájaro Caniggia, de gestas inolvidables, como el gol a Brasil e Italia en 1990; a uno de los mejores cinco del mundo, como Fernando Redondo; la experiencia de Ruggeri en el fondo y a su as de espada, Maradona, que estaba físicamente recuperado tras la suspensión sufrida y con su talento intacto para volver a demostrar su vigencia como el más grande de todos en el fútbol.