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La máquina de River en Neuquén: "Cuando ganamos la Copa parecía que iba Gallardo adentro"

Claudio Golovchenco es un vecino de Centenario fana del Millo de 51 años que tiene el Fiat Uno más famoso de la zona, ploteado con el escudo y los colores de su amado club. Cuenta anécdotas imperdibles y hace una promesa especial por si eliminan a Boca.

POR FABRICIO ABATTE - deportes@lmneuquen.com.ar

El River de Gallardo es una máquina. El sueño del bicampeonato en la Libertadores marcha sobre ruedas. Cuando acelera y pone la quinta, pasa por arriba a sus rivales el Millonario. Al parecer le da la nafta para pelear en todos los frentes, si bien el gran objetivo es levantar la quinta Copa. ¿Podrá ponerle freno Boca?

El que en la previa a la semifinal sueña con que la Banda se encamine a otro triunfo resonante frente al eterno rival es Claudio Golovchenco, un vecino de Centenario de 51 años que se hizo famoso en la zona por circular con su auto ploteado con el escudo y los colores de su amado River Plate.

“El ploteo del auto fue un regalo de mi mujer, Adriana, que por suerte comparte la pasión, igual que mi hija Tatiana, de 22 años. En la calle cuando lo tenía yo me tocaban bocinan, me saludaban. Y ni hablar tras ganar la Copa el año pasado, parecía que iba Gallardo ahí adentro, me tocaban bocina, me gritaban ‘dale campeón”, comenta a LM Neuquén este empleado de comercio que trabaja en la capital provincial.

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“¿Sí alguna vez me trajo complicaciones con los hinchas de otros clubes? Para nada. El auto es modelo 94 y yo trabajo hace 21 años, voy y vuelvo a Cente cada día. Incluso un tiempo el coche durmió en la calle y cero drama. Cargadas hay siempre: parado en un semáforo por ahí me decían prendéle la calefacción que hace frío ahí adentro o ‘gallina’, pero eran más las veces que me festejaban”, explica quien se dio el gusto, a través de la filial 7 de Octubre, de ir varias veces al Monumental, de cenar con las glorias del club y de vivir un momento muy especial...

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“El recuerdo más lindo que tengo es ir a un clásico y como justo se estaba haciendo una campaña para una chica en Cipolletti, me pidieron de repente que ingrese al campo a recorrer la cancha con el banner. Sentir esa tribuna que se venía abajo fue descomunal, no tiene explicación. Discúlpame pero me tiembla la voz”, relata y se emociona como si estuviera otra vez dentro del “templo sagrado”, como llama a la cancha de River.

Se ríe cuando confiesa que su hermano es bostero. Y más aún al recordar otra anécdota simpática. “Mi hija venía en viaje y la paró la policía. Tenía toda la documentación en regla, pero le avisaron los dos efectivos: ‘igual le tenemos que decir algo…’. Ella asustada pensó, ¿qué habrá pasado? Pero enseguida respiró aliviada al escuchar ‘por favor queremos sacarnos la foto con el auto”.

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No son los únicos que se han retratado con el Fiat, que sigue en poder de la familia y está intacto, pero “al ploteo se lo saqué porque se fue deteriorando”, admite Claudio, quien creo a la vez un par de banderas con su apellido y el de su señora.

Y se despide con una promesa el fana del Millo. “Tengo un Peugeot 207 Negro y prometo que si sale campeón de la Libertadores nuevamente un Peugeot 207 también lo ploteó”. Y vuelve a emocionarse. A Claudio se le pone la piel de Gallina. Es el dueño de "la máquina de River" en Neuquén.

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