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La muerte de una intérprete e instructora de danza ucraniana mantiene en vilo a Turquía: mientras la Policía asegura que se suicidó, los familiares lo niegan y acusan a la fuerza de seguridad de "encubrir a alguien importante".
El cuerpo de la mujer, de 30 años e identificada como Kristina Novitskaya, fue encontrado sin vida el lunes, en un complejo de Bodrum, a orillas del mar Egeo, luego de que sus amigos no supieran nada de ella por varios días. Los detalles de la escena son estremecedores: la muchacha estaba esposada y tenía una bolsa de plástico en su cabeza.
Además, todo su departamento estaba cerrado desde el interior, sin signos de que ninguna puerta o ventana haya sido violentada. El cadáver estaba sentado en una silla, en el medio de una de las habitaciones del departamento y los investigadores hallaron en su cercanía una bufanda, carbón y cuerdas.
La vivienda tenía cámaras de seguridad en la puerta pero no mostraron nada extraño. Por lo pronto, el cuerpo fue llevado al Instituto Forense de Medicina para que le realicen una autopsia que pueda dar algún indicio más de lo que le sucedió.
Con este contexto, la principal hipótesis de la Policía turca es que se trató de un suicidio. Sin embargo, los familiares y amigos de la difunta rechazaron este teoría. Pero su familia y amigos piensan lo contrario, y acusaron a la fuerza de "encubrir a alguien importante".
La difunta estaba esposada y sentada en una silla en medio de la vivienda.